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Mon, Jan

Algunos curiosos que entran al Templo de San Vicente Ferrer, en Juchitán, se preguntan por qué razón este recinto alberga a dos santos con igual nombre, cuando lo usual es que cada pueblo conserve y venere a un solo Patrono. Uno es Gola (‘grande’), y el otro Huiini’ (‘chico’). Cada cual con su propia festividad y con nicho respectivo.

Dormia Cosijoeza, rey zapoteca, al amparo de su cobertor tejido con pieles de venado y plumas de garza real, y de súbito, en la gran calma de la noche, oyó el grito lastimero de una niña a la intemperie.


Un grupo de jóvenes, amantes de lo bello y la cultura zapoteca, se reunían de cuando en cuando a charlas en casa de Benjamín Orozco, Min Chíítu, en la calle 5 de Mayo, en Juchitán.

Una vez por año, varias veces si el fuego sojuzgaba la selva derribando los árboles, el pájaro carpintero agujeraba un troco seco para hacer casa nueva. Trabajaba entonces por necesidad, provechosamente. Así sería hasta hoy si los judíos, en mala hora, no lo hubieran convencido aliándolo con ellos.

Compositor mexicano nacido el 2 de diciembre de 1919, en Cacahuatepec, Oaxaca; poblado que se ubica en la Costa Chica, región que comparten los Estados de Guerrero y Oaxaca. Es por éste motivo que el mismo Álvaro se consideraba como: “(…) oaxaqueño por nacimiento e hijo de crianza de la Costa Chica de Guerrero” (Canto a la Costa Chica, 1967).

Juchitán, Oaxaca.- Magníficos poemas, espléndida música, y un feliz baile, fueron los ingredientes perfectos para celebrar los cien años del nacimiento del poeta Juchiteco Nazario Chacón Pineda, el pasado jueves, en Lidxi Guendabiaani.