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Mon, Jan

Hijo de Poseidón y de la tierra. Era un enamorado de la astronomía, que le enseño a Atlas, además de ser un aficionado a la caza. Era de estatura tan alta que se le tenia por un Gigante, por lo que, cuando atravesaba los mares su cabeza sobresalía de las olas, lo que indica tal vez que pasaba mucho tiempo en el agua. En cierta ocasión Artemisa, al ver aquella cabeza salir del agua y no sabiendo a quien pertenecía, quiso probar su habilidad en presencia de Apolo, quien la había desafiado, como hacía en cualquier situación que se presentara para ello, y la diosa disparó una flecha con tal tino que Orión quedó herido mortalmente.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Alfredo Saynes una vez mas comparte de sus trabajos de investigación sobre la flora juchiteca, aquí algunas de estas plantas y arboles que el juchiteco investigo.

Cuentan los historiadores de los zapotecas que en un ángulo del principal de los panteones de aquella raza, en Yobaa, que quiere decir dolor y por extensión sepulcro y cementerio, había una profunda cueva, la entrada cubierta con una enorme piedra, la cual era movida cuando se celebraban los entierros de los grandes señores y ocurrían los sacrificios, para arrojar por ella el cuerpo de las víctimas inmoladas en aras de terribles deidades.

Michael de Montaigne escribió: “Nuestra presa auténtica es el placer de la caza; no hay que perdonarnos si la llevamos a cabo de modo incorrecto o estúpido. Pero dejar de alcanzar a la presa es ya otra cosa. Hemos nacido para perseguir la verdad; poseerla corresponde a un poder superior” la idea de perseguir pero no poseer se encuentra en Descartes como la imposibilidad de alcanzar la verdad, solamente podremos hacer juicios de certeza, al parecer éste es nuestro sino.

En el pueblo de Juchitán desde la antigüedad más remota hasta nuestros días, ha habido curanderos, hechiceros, yerberos, brujos, hueseros, sobadores (masajistas) y consejeros de salud, amor y litigios; en su mayoría eran personas adultas o ancianas las que desempeñaban estos papeles, debido a que no había profesionales de la salud ni de otros menesteres y en la actualidad, aunque subsisten de manera simultanea con los médicos, enfermeras y licenciados, y sus servicios son requeridos en menor proporción, aún siguen teniendo demanda sus curaciones y sus consejos.

Sucedió una vez que un viento fuerte sopló en San Mateo y del otro lado del mar de aguas tibias y claras llegó un animal fiero como el rayo que calienta y fuerte como la luz que ilumina.