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Sun, Dec

La mujer que embelleció el traje de tehuana

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Cada 24 de noviembre, el pueblo de Tehuantepec recuerda el natalicio del más grande personaje histórico que ha tenido la región istmeña y que ha sido llamada cariñosamente: 'La mamá grande de Tehuantepec'.


Juana Catarina Romero, mujer enigmática por el poder económico, político y social que obtuvo en una época en la cual la mujer estaba relegada al hogar y al mandato del varón y más aún en un pequeño pueblo de provincia.

Gracias a sus relaciones de amistad, Doña Juana supo amasar una gran fortuna, la cual destinó al desarrollo de su pueblo, un acto por demás admirable.

Gracias a su visión para la política y los negocios, supo traer inversión, y todo lo que en ese entonces estaba en voga en el continente europeo.

Sin duda su vida hasta hoy es un misterio, pues no hay suficientes datos para saber su orígenes o desenvolvimiento familiar.

Lo que sí se sabe, es la estrecha amistad que tuvo con el general Porfirio Diaz, amistad que le traería después un sin fin de mitos de toque romántico pero sin fundamentos.

Uno de sus logros fue la transformación o más bien, el embellecimiento del traje de la mujer tehuana, al darle el toque europeo que lo volvió sumamente elegante.

Gracias al contacto marítimo y ferroviario, Doña Juana trajo del viejo continente nuevas y finas telas que llenarían de elegancia y distinción a las mujeres zapotecas en sus noches de vela.

Telas de Austria e Inglaterra, encajes suizos, brocados y terciopelos de la más fina calidad.

Se dice que a ella se debe la invención del llamado "fleco de gusanillo" una especie de mantilla con largos flecos metálicos muy utilizada en países como España y Alemania, lugares que ella visitó en diversas ocasiones.

Con el aporte europeo que doña Juana le dio al traje de tehuana, este no volvería a ser el mismo,y se convertiría en uno de los trajes tradicionales más bellos y admirados del mundo.