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El segundo levantamiento chegomista y el gobierno de Benito Juárez Maza

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El presente artículo tiene como objetivo dar cuenta de la persistencia de la rebelión juchiteca durante la primera mitad del año de 1911, de enero a julio, misma que se recrudeció a fines de marzo a principios de abril, en lo que se ha denominado el segundo levantamiento chegomista, que finalizó a mediados del mes de julio con la rendición de los alzados.

Podemos afirmar que la mayoría de los historiadores oaxaqueños no mencionan esta segunda fase de la rebelión juchiteca ocurrid después de la muerte de Che Gómez. Al parecer consideran que con el asesinato del líder rebelde el levantamiento había concluido. Pero no ocurrió así, nuevos líderes, entre los que destaca Felipe López (a) “El Teco”, continuaron la lucha, impidiendo que prevaleciera la calma. Recientemente Víctor de la Cruz, en su estudio sobre Charis, nos proporciona una breve noticia sobre esta cuestión.

Creemos que el olvido de los historiadores locales de la continuación del movimiento chegomista se debe, básicamente al escaso conocimiento que existe sobre el gobierno de Benito Juárez Maza, sobre todo en su fase final que va de enero a abril de 1912, y del gobierno interino del Lic. Alberto Montiel, durante cuyas gestiones ocurrieron estos acontecimientos. Aunque tampoco habría que dejar de lado que puede deberse a consideraciones políticas e ideológicas, en las que se trata de dar la imagen de que la causa fundamental de la rebelión de los juchitecos fue la imposición del jefe político velando sus causas más profundas.

Cabe señalar que este segundo momento de la rebelión juchiteca ocurrió fundamentalmente durante el período final del gobierno de Benito Juárez Maza, fase que se caracterizó por ser altamente conflictiva. Durante este período Juárez Maza enfrentó múltiples dificultades, tanto en el aspecto político-administrativo en donde destacan los conflictos entre sus propios partidarios, como en el aspecto político-militar, en donde encontramos la continuación de las rebeliones iniciadas a principios de su gobierno, entre las que se encuentran el levantamiento juchiteco, y el surgimiento de nuevas rebeliones de supuesta filiación vazquesgomista, algunas de las cuales eran encabezadas por antiguos maderistas.

Por ultimo también habría que señalar que después del repentino fallecimiento de Juárez Maza, ocurrido el 20 de abril, se inició la rebelión ixtepejana la que se desarrolló a lo largo de 1912 y es la que ha merecido l atención de los estudiosos del período.

Durante la primera mitad del año 1912 los rebeldes chegomistas se mantuvieron en pie de lucha: Entre las causas inmediatas que pueden explicar la presencia de la rebelión podemos señalar: por un lado, la continuación de Enrique León al frente de la jefatura política de Juchitán, a pesar de que su nombramiento fue el motivo del levantamiento; por otro lado, a que nunca se realizaron las investigaciones en torno a la muerte de “Che” Gómez y sus acompañantes, ni mucho menos se castigó a los culpables; finalmente, porque el prometido decretó de amnistía a los participantes en el levantamiento nunca se promulgó. Aunque a lo largo del período las acciones de los rebeldes juchitecos continuaron, éstas se recrudecieron hacia finales del mes de marzo y principios de abril, en lo que se denominó “el segundo levantamiento” de los chegomistas, intentando la toma de Juchitán.

La participación de Juchitán había tenido un éxito relativo, hacia mediados del mes de enero se habían presentado cerca de 2700 rebeldes a deponer su actitud. Sin embargo no todos aceptaron el perdón ofrecido por el gobierno, el jefe político informó, el 13 de diciembre, que grupos de “gente armada han tomado rumbo a Unión Hidalgo, Ixhuatán y Niltepec; y el día 19 comunico que los rebeldes merodeaban por el pueblo de Ixhuatán manteniendo en constante alarma a los vecinos del lugar. A fines mes corrían rumores de que los rebeldes chegomistas se levantarían nuevamente para “cometer actos de venganza”, dichos temores se sustentaban en que “gran número de rebeldes merodeaban poblaciones, no se someten a la autoridad ni se les persigue”.

Los rumores se acrecentaron cuando corrió el rumor de que José Gómez, hijo del Lic. Gómez, más conocido como “Chechito”, andaba por Unión Hidalgo tratando de reunir a los hombres armados que habían seguido a su padre. El 19 de enero cundió la alarma cuando se informó que habían arribado a San Gerónimo la viuda del Lic. Gómez acompañada de J. Guadalupe Ochoa, a quienes los rebeldes esperaban para emprender “nuevos desordenes”. Incluso se afirmaba que iban con rumbo a Unión Hidalgo para levantar a toda la gente armada, que merodeaban por esos rumbos. Al parecer dichos rumores no se confirmaron ya que, al poco tiempo, la familia del extinto Lic. Gómez se trasladó a la ciudad de México1.

Eran frecuentes los informes sobre la existencia de rebeldes armados, tanto en varias comunidades como en la región en general. Para fines de diciembre de 1911 se informaba que un grupo de 25 chegomistas merodeaban en los alrededores de la población de Xadani, que entraban al pueblo y se emborrachaban cometiendo atropellos contra las familias pacíficas, denunciándose que las autoridades constituidas y las electas recientemente eran chegomistas. Hacia finales del mes de enero se comentaba que en los pueblos de Unión Hidalgo, Xadani, Chicapa de Castro e Ixhuatán, se encontraban muchos rebeldes que no habían aceptado presentarse a la autoridad y quienes se emborrachaban y escandalizaban sin ser aprehendido ni por las autoridades municipales ni por las guarniciones federales destacamentadas en varias poblaciones. Nuevamente se señalaba que las autoridades de dichos pueblos eran partidarias de los rebeldes, como ejemplo señalan el caso de Nicolás López Terán , más conocido como “Nico Dada”, que apuñaleó a un vecino de Unión Hidalgo sin que fuera molestado a pesar de que el gobierno del estado había ordenado su aprehensión2.

Se afirmaba que esta situación prevalecía no sólo en las poblaciones señaladas sino que también ocurría en la misma población de Juchitán, ante la complacencia del jefe político. La preocupación entre los habitantes de Juchitán persistía, desde principios del nuevo año, debido a las amenazas vertidas por los chegomistas de penetrar a la población para asesinar a sus oponentes. Pero la preocupación más grande se debía al numeroso contingente entre Unión Hidalgo e Ixhuatán, lo que se estimaban entre 200 y 400 hombres, quienes validos de sus conocimientos del terreno, burlaban a los federales cuando éstos intentaban perseguirlos. Las quejas por la escasa actividad de los federales se repetían aunque a fines del mes de enero se comentaba favorablemente la batida realizada por un grupo de rurales veracruzanos, al mando del capitán primero A. Palacios, que en unión de 50 hombres del 15 regimiento, en colaboración con el oficial Morales Díaz, atacaron a los rebeldes haciéndolos huir precipitadamente3.

Durante los meses de febrero y marzo se continuaron denunciando los actos punibles cometidos por los chegomistas, los enfrentamientos ocurridos entre federales y rebeldes, y los movimientos que realizaban las fuerzas rebeldes. A principios de febrero se denunciaba que las fuerzas chegomistas, que estaban bien armadas, llegaban a los pueblos indefensos, los saqueaban y cometían asesinatos. En particular se señalaba el caso de San Dionisio del Mar, en donde los chegomistas “asesinaron villanamente a los laboriosos y honrados comerciantes Franco Sebastián Pineda4, hijos de Maximiano Pineda, comentándose que no existían garantías en la región. También se informó que por la mañana del 24 de enero llegaron a la finca Reforma un grupo de 35 chegomistas, quienes destrozaron los muebles y se llevaron un caballo, se afirmaba que el día siguiente este grupo se había incorporado a otro grupo más numeroso de Ixhuatán, que dicha partida contaba con cerca de 100 hombres y era comandada por el cabecilla Felipe López; y, aunque parezca asombroso, que se encontraban acampados en el mercado público de Ixhuatán4.

A principios de marzo las fuerzas federales atacaron nuevamente a las fuerzas rebeldes que operaban en Unión Hidalgo, parece ser que el enfrentamiento tuvo ciertas dimensiones, como se puede deducir del hecho de que el trafico ferrocarrilero y la comunicaciones telegráficas fueron interrumpidas. La batida contra los rebeldes continuo, algunos días después, por el 5 de marzo, ocurrió un combate entre federales y chegomistas en un lugar denominado “Laguna Viuse”, a diez kilómetros de Juchitán, en lo que los sublevados sufrieron “terrible derrota”. Se afirmaba que los rebeldes fueron totalmente dispersados por las fuerzas del gobierno, que sólo tuvieron nueve heridos, mientras que los rebeldes sufrieron 36 muertos5.

La gran ofensiva de los rebeldes chegomistas se realizó de fines del mes de marzo hasta mediados de abril. Se afirmaba que esta ofensiva fue propiciada por el hecho de que los alzados habían recibido una dotación de parque. Los rebeldes anunciaron, por medio de carteles, que el 2 de abril tomarían a sangre y fuego Juchitán, advirtiendo que todo aquel que se encontrara en la población cuando ellos entraran sería pasado por las armas. Esta amenaza provocó que gran número de familias huyeran de la población. Las acciones se iniciaron la noche del 30 de marzo, como a las 10 p.m., cuando los rebeldes atacaron el destacamento federal de Unión Hidalgo. El combate duró alrededor de seis horas y aunque los rebeldes superaban a los federales en número, en proporción de diez a uno, no pudieron vencerlos y tuvieron que retirarse sufriendo muchas pérdidas. La noche del 31 los chegomistas atacaron al destacamento de federales en “Estero de Piedra”, siendo nuevamente derrotados.

El día 1º de abril los rebeldes se estuvieron reuniendo en su campamento, preparándose para el día siguiente en que intentarían tomar Juchitán como lo tenían planeado. Como a las 11 de la noche del 2 de abril, los chegomistas empezaron a sitiar a la población tomando posiciones. A la una de la mañana iniciaron el ataque abriendo fuego sobre las posiciones de los federales, como no obtuvieron respuestas intentaron avanzar pero en ese momento una lluvia de balas los hizo retroceder teniendo que abandonar la población. Se comentaba que el nuevo jefe político, Gaspar Allende, que había sido nombrado a principios de marzo, se llevó la sorpresa de su vida, pues habiendo puesto a varios vecinos para realizar tareas de vigilancia éstos se pasaron al lado de los rebeldes6.

En los días siguientes los chegomistas incursionaron por los pueblos circunvecinos. El 3 de abril se dirigieron al pueblo de Espinal, en donde asesinaron al presidente municipal, el señor Nabor Dehesa, después de despojarlo de mil pesos plata que le habían exigido para obtener su libertad, habiendo sido fusilado a pesar de haberlos entregado. Los rebeldes eran comandados por Felipe López (a) El Teco, y Emilio López, ocupando la población sin encontrar resistencia ya que los vecinos que carecían de armas huyeron despavoridos. Los rebeldes acusaron al presidente municipal de haber proporcionado algunos hombres para la reparación de la vía del Ferrocarril Panamericano, dar alojamiento a la tropa y facilitar caballos a unos correos que llevaban una comunicación de Juchitán al cuartel general, así como de permitir que los federales ocuparan su casa para defenderse y atacar al enemigo. Los atacantes también buscaron a otros vecinos que lograron escapar. Después de proveerse de caballos, armas y cuanto quisieron, se dirigieron hacia Ixtaltepec, a donde llegaron el día 4,pero sus habitantes ya habían huido al saber que se aproximaban, por lo que los alzados se dedicaron al saqueo y a cometer otros demanes7.

Los chegomistas no se dieron por vencidos, el 5 de abril intentaron nuevamente tomar Juchitán. Pero cuando un numeroso grupo de rebeldes abrió fuego contra las posiciones de los federales, fueron atacados por un costado por la artillería y caballería al mando del coronel Aguirre, y por otro costado por el cuerpo de voluntarios y la caballería. La contundente respuesta los hizo huir y perseguido por la caballería fueron desbandados completamente. Después de esta derrota algunos rebeldes se refugiaron en Ixtaltepec, al enterarse el jefe de la zona militar ordenó que salieran abatirlos. Fuerzas federales y voluntarios, al mando del general Zozaya, salieron de Juchitán, y fuerzas federales al mando del coronel Aguirre salieron de San Gerónimo, llegando a Ixtaltepec el 6 de abril en donde después de un ligero combate los desalojaron. No obstante, los rebeldes continuaron operando y todavía durante el 10 de abril estuvieron atacando Juchitán10.

A pesar del fracaso de los rebeldes chegomistas de lograr apoderarse de Juchitán, continuaron creando un clima de inquietud e intranquilidad. En fechas posteriores se informa frecuentemente de sus ataques a las vías de ferroviarias, tanto del ferrocarril Panamericano como del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Esta situación prevaleció hasta el mes de julio, por lo menos, cuando los alzados encabezados por Felipe López depusieron las armas ante el general Agustín García Hernández, jefe de la 9ª zona militar con sede en San Gerónimo, después de sostener largas negociaciones con el presidente de la república y el secretario de gobernación9.

La reactivación del movimiento chegomista, a fines de marzo y a principios de abril, nos causa cierta extrañeza ya que a principios de marzo al fin se había removido al jefe político impugnado, Enrique León, que fue sustituido por Gaspar Allende, antiguo oposicionista. Tampoco tuvo mayor éxito el Manifiesto que el nuevo jefe político dirigió a los juchitecos exhortándolos “a que depongan la actitud antipatriótica que han venido sosteniendo, volviendo a sus hogares para dedicarse, como antes, al trabajo honrado. Tal vez por estos hechos los enemigos de los chegomistas afirmaban que los rebeldes “se han declarado últimamente zapatistas-vazquistas”, señalando que cuando atacaban lo hacían al grito de “Viva Zapata y Vazquez Gómez”. Aunque también queda la duda de si estas afirmaciones no tenían más finalidad que fomentar la animadversión de Madero10.

1.- AGN, AFIM Gaspar Allende a FIM, Oaxaca, 21 de octubre de 1912. C. 43, E. 1173-2, F. 32895. Documentos…, pp. 73, 80, 81 y 86-88. AGN AFIM. José Gómez (Jr) a FIM. Tonalá, 22 de enero de 1912, C. 33, E. 883, F. 025026.
2.- Documentos…, pp. 83 y 90. El Avance, 3 de febrero 1912, p. 1.
3.- El Avance, 3 de febrero 1912, p. 1; 8 febrero 1912, p.4 Documentos…, pp. 83-84.
4.- El Avance,7 de febrero 1912, p. 2; 27 febrero 1912, p.1.
5.- El Avance, 2 marzo 1912, p. 1; y, 7 marzo 1912, p.1.
6.- El Avance, 16 abril 1912,p.1.
7.- El Avance, 16 bril 1912 1912,p.1. Sobre los sucesos de Espinal veáse; AGN.AFIM, Eduardo Dehesa a FIM. Tehuantepec, abril 1912,C,42, E, 1150-2, F. 32158-32158-32159.
8.- El Avance,, 16 de abril 1912, p, 1.
9.- El Avance, 18 de abril 1912, p. 1; 20 abril 1912, p. 3. en Relación con la rendición de los chegomistasveáse: López Gurrión, 1982, p. 133; también diversos expedientes en el AFIM del AGN.
10.- El Avance, 1o de abril 1912, p.4 AGN, AFIM. Eduardo Dehesa a FIM. Tehuantepec, 7 de abril de 1912.C.42, E.. 1150-2,F. 32158-32159; y, AGN, AFIM. A Tijerina a FIUM, San Geronimo, 6 de marzo de 1912. C. 44,E.1199-A, F.335220.

Archivo General de la Nación. Ramo Presidentes. Archivo de Francisco I. Madero. (AGN. AFIM).
El Avance, (1912).
Documentos del Archivo de José F. Gómez, Ediciones Toledo, México, 1988, 2ª. Ed. corregida. 93 pp.
López Gurrión, Ricardo. Efemérides Istmeñas, San Luis Potosí, 1982, 2ª ed. 195 pp.
*Tomado de la Revista Guchachi’ Reza (iguana rajada)/Cuarta Época/Número 48/noviembre-diciembre 1994/Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.