12
Sun, Jul

El Mercado: Lu'quiháa

Articulos
Typography

El precio en zapoteco se dice así: quíya o quiháa, según él Vocabulario En Lengua Zapoteca de fray Juan de Córdova- así está escrito en este diccionario editado en 1578-. Y éste que consulto me lo regaló el estimado Contador Público de La Rosa diciéndome al entregármelo: no hay mejor mano para este libro.

Gesto que agradeceré desde siempre. Lo llevé a encuadernar con un encuadernador de la CDMX por el rumbo del Ángel de la Independencia, en la colonia... Esa colonia cuyas calles llevan el nombre de ríos del mundo. En esa colonia está ubicada la embajada de los EU sobre Reforma. Se llama Cuauhtémoc? Bien, con el encuadernador me llevó Adán Huencomo, cuyos abuelos son de Tehuantepec; y él escribió entre tantos libros uno: Henestrosa de Henestrosa- un libro grueso de la editorial Diana -. Me voy enterando con el encuadernador de padres oaxaqueños que ahí el maestro Ernesto de la Peña llevaba sus libros ha encuadernar. Ustedes se preguntarán, quién es el maestro Ernesto de la Peña? Fue miembro de Número de la academia mexicana de la lengua, hablaba: hebreo, griego, latín, español, francés, inglés, italiano...Y él decía que prefería hablar en francés. Un hombre cultísimo como no puede haber otro. Una noche que iba para la casa, a eso de las ocho y media - en la CDMX-, me orillé para poder oír un comentario en radio sobre la cultura árabe. Era una voz que acapara por la fluidez y del dominio del tema que trata. Lleno de aristas diversos que configuran una charla amena, sin parar hasta rematar el tema. Entonces me entero que era la voz del maestro Ernesto de la Peña, un hombre de ojos azules y de baja estatura. Escribió el prólogo del libro Para saber lo que de dice 1, de mi maestro Arrigo Coen. Tiempo es de aprender mientras se vive, de escuchar gente que sabe, de leer libros. Ah...Me platicó el encuadernador que ahí mismo llevaba sus libros Octavio Paz, que parece que vivió cerca de ahí sobre la calle Río Guadalquivir. Amigos, Zquía es precio en zapoteco, de ahí Lu'guihá o Luguía' que es mercado: Cha' Luguía' - voy al mercado-. Dicen que el regateo no es por comprar a mejor precio, sino que regateando se da tiempo para oír lo que pasó, sucedió, quién murió, se casó o se separó o al que le pusieron los cuernos- vi'záaki cabe ñée- literal: le quemaron los pies. Una expresión istmeña- tópica-: que significa le fueron infiel. Es en el mercado cuando oí de niño cerca de la tienda Chavita, a Taaku, que con un cucurucho de lámina anunciaba las noticias subido en un cajón de madera, para darle altura, ya que era chaparrito; vestido siempre de guayabera. Ahí oyó Teca Moro que se iba a casar ese sábado, ella ni enterada estaba según lo que una vez me platicó. La tienda Chavita es una tienda antigua, hoy irá rondando los cien años. Su primer dueño don Salvador Jiménez, un hombre con esa vocación y emoción para vender, tenía puesto su delantal de lona con bolsas. Y en su mostrador el gentío comprando. Con el tiempo mis hermanas Rosalba y Francisca compraron la tienda, y hoy puede usted comprar : veladoras, canela, tinta añil para ropa blanca, cebo, bicarbonato- una bolsita más barata que en la farmacia-. Está frente la casa Grande. Una algarabía es el mercado de Juchitán, con el terremoto se derrumbó hasta donde estaba la alacena de la tienda Chavita debajo del portal del palacio municipal- se ve el arco de su alacena -. De ahí hacia arriba, el palacio quedó de pie, y hoy en reconstrucción. El mercado de México es colorido, visitarlo es una fiesta, el poeta Pablo Neruda dijo que el mercado de México es único en el mundo. Es lamentable que algunos presidentes municipales hayan cerrado su mercado, como es el caso de Espinal; no así al de Juchitán, enhorabuena! Ahora mis amigos, el objetivo de este texto es invitarlos que compren lo que necesitan en la tienda de la esquina . Así nos ayudamos haciendo circular el dinero en nuestra comunidad, favoreciendo que haya trabajo para los que no lo tienen. Si su vecino hace pan, cómprale, prefieran tortilla hecha del horno, compren pastel a la amiga que lo prepara. Dejemos esas grandes tiendas que hoy exigen cubrebocas, hasta se atreven tomar temperatura al cliente o rociarle a la cabeza un líquido que Dios sabrá qué será. Y el dinero que entra en las cajas de estas tiendas, como son gringas; luego luego ese dinero se va del país, pagando una miseria a sus trabajadores. Prefiramos comprar con Na Carmela la tienda de la esquina amigos. Hagamos unidad con nuestra comunidad, región, y con nuestro país: México.