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Sat, Oct

La sucesión de Porfirio Díaz

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"Pobre de México tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos."


No es fácil ser Oposición en México; menos contra un régimen fuerte como lo fue de Díaz. Él llegó al poder en 1876; en 1880 le sucede su compadre el Gral. Manuel González. Entonces el período era de 4 años. De modo que vuelve a tomar el poder en 1884 y de ahí hasta 1910 año en que Francisco Madero publica su libro “Sucesión Presidencial”; se va de largo contra el régimen. ¡Qué! Valor... El mismo Díaz ante este levantamiento llegó a decir ya en plena efervescencia de La Revolución: Madero ya soltó el tigre. ¿Si pues, ahora quién lo va a detener? No es fácil oponerse a un gobierno. En estos días hemos visto a pequeños puñados de hombres con casa de campaña y vestidos con ropa de Marca y en otras ocasiones en buenos carros oponerse al gobierno encabezado por AMLO y son unos cuantos; más interesados en su comodidad y en su salud. ¡No! ... Se juega el pellejo si se quiere ser Oposición. Madero fue detenido durante su campaña; tuvo que ir a vivir a los Estados Unidos. No es fácil cambiar un régimen. Ahora, el poder es algo que obnubila quien lo detenta. Para quien va dejar de ser presidente de México; ¡seguro! Que su canción favorita es “Reloj” de Roberto Cantoral: “Reloj, no marques las horas” ... Se creyó que Porfirio Díaz dejaría el poder por lo que dijo en su entrevista a Creelman en marzo de 1908: Me retiro, México ya tiene edad para vivir la democracia.... ¡Claro!... Que no se fue. Había signos en el panorama político de ese tiempo. Uno, la renuncia obligada de Bernardo Reyes a la gubernatura de Nuevo León en 1909; habiendo sido durante 20 años gobernador. De ahí se va a Europa; llevando a su familia y su hijo Alfonso Reyes que a su regreso daría luces de cultura en nuestro Valle de Anáhuac.
Amigos; Madero triunfa; don Porfirio se embarca con su familia y allegados a París, Francia en aquel mayo de 1911; va a Veracruz escoltado para su seguridad por el joven Victoriano Huerta; así abordar el barco ahí anclado que lo llevaría a su destino. Le tocan “Las Golondrinas” que en ese día se inaugura. Con su sombrero en una mano y con la otra la mueve en señal de adiós a México. Es así que Madero es presidente en noviembre de 1911. Después que todo el país votó por él en octubre de ese año. Un presidente legítimo. Sólo que él embajador gringo le pide dinero; que México le pague a Los Estados Unidos lo que invirtió para hacer La Revolución. Los periódicos desde La Embajada gringa inician crítica a su gobierno. Las caricaturas de burla hacia su persona no faltaron; hasta el propio reconocido pintor muralista Clemente Orozco lo dibujó con un saco grande en donde se leía: La Presidencia. Burla a su persona que según Orozco era insignificante para ser presidente.
Amigos, parte de lo que después sucedió ya lo saben. El camino de México para llegar hasta hoy ha sido difícil. Sólo que México ha buscado ser auténtico, genuino; apoyado en esta búsqueda de intelectuales mexicanos de primer orden – ¡no! Extranjeros -.
Como dijera ese gran michoacano Samuel Ramos en su libro “El perfil del hombre y la cultura en México”. Editado en 1934. Obra de lectura obligada parar todo mexicano. Samuel Ramos nació en Zitácuaro Michoacán el 8 de junio de 1897 y fue director de la facultad de Filosofía y Letras de La UNAM. Ahí se doctoró; fue discípulo del maestro Antonio Caso. Viajó a Francia con fines de estudio. Amigos; queda pues pendiente la búsqueda del perfil cultural del mexicano en el fluir de su proceso político. ¡Hasta pronto! Mis Amigos. ¡Cuídense!