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Sat, Oct

2 de Octubre de 1968

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"Corromper la moneda es la manera más sutil y segura de acabar con las bases de una sociedad."


En Octubre de 1968 un Centenario podías comprarlo en cualquier Banco sin tanto requisito cuando mucho 3 mil pesos. De 1964 a 1970 fue el período del presidente don Gustavo Díaz Ordaz; era esa época que caracterizó a México como un paraíso; así lo oí decir mi tía doña Alfa Ríos de Henestrosa en marzo del 68.

Era México un país en bonanza; no se trabajaba los sábados, menos los domingos. Si el obrero petrolero trabajaba el sábado, se le pagaba doble y si trabajaba el domingo se le pagaba triple. ¡Imagínese! Usted la seguridad con que se caminaba en las calles.
A fines del 67 que fue cuando llegué a la CDMX a vivir, aprecié las familias de los obreros transitar por la calle de San Juan de Letrán, en la acera de La Latino. Habiendo pasado de Sur a Norte las puertas del restaurante El Moro donde se bebía chocolate con churros. Si se sigue caminando atravesando la calle Madero, luego 5 de Mayo al lado el Banco de México y de inmediato continua El Palacio Postal o Correos de la CDMX. Y más adelante a la izquierda El teatro Blanquita y un poquito más al norte ya se oían los mariachis, luego en esa plaza de Garibaldi en orientación oblicua noreste a unos pasos la famosa cantina El Tenampa.
La birria, los mariachis, el grupo de gentío festejando en medio de un pequeño cerco de mariachis. Cantando al unísono con ellos las canciones de José Alfredo, Tomás Méndez, Manuel Esperón, Juan Záizar,...Era un México que no sabía de devaluación, inflación, de crisis o falta de trabajo. ¡Había trabajo para todos!
El campo de México cultivado: Guanajuato, Michoacán, Sinaloa; o para decirlo en una sola expresión: El Bajío el granero de México. Aquí en Juchitán en Cheguigo por el callejón Mina procedente de la laguna pasaban las carretas llenas de redes de elotes, cajas de tomate; sandías, melones, calabazas; y en diciembre con el frío y el viento fuerte las carretas llenas de sacos de ajonjolí hasta el tope. Eran muchas carretas. Hoy en las composiciones de Tecos como Juan Stuu'bi- Juan Solo que era campesino -, Eustaquio Jiménez Girón; hayamos la emoción alegre del campesino al recoger su cosecha e imaginar lo que su esposa compraría al vender en el mercado el producto. ¿Qué compraría?... Su huipil, su enagua, sus monedas de oro para cuando llegara alguna enfermedad que no era común en aquellos años de bonanza y de alegría y de unidad familiar. No se conocía el plástico, algunas personas conservaba alguna cicatriz en el brazo por una esporádica vacuna. La palabra Pandemia o visita frecuente al médico no era común.
Amigos, de 1970 a 1976 sufrimos la devaluación de nuestra moneda, el dólar de 12.50$ pasó a 25$. El Centenario se fue pa'rriba. Hoy es un precio inalcanzable. El gobierno de Luis Echeverría nos empobreció, nuestro nivel de vida se fue pa’bajo...Las escuelas después del 68 sus paredes pintadas con frases como: Abajo la disolución social, ¡Fuera Cueto y Cisneros de la policía!... Comité de Huelga, Muera! Díaz Ordaz...Los salones sucios, algunas botellas de caguama en el piso de alguna dirección de escuela. En fin, el caos, la entropía social había llegado para aquel México joven. Y aquel tren espléndido de país progresista que forjó don Adolfo López Mateos de 1958 a 1964; cambió de carril de 1970 a 1976; se pasó aquel lujoso tren a una vía de crisis, de devaluación y de una gran deuda externa de México: de 8 mil millones de dólares en 1970 a 26 mil millones de dólares en 1976. Se enriquecieron unos cuantos, y la mayoría nos abandonaron a la pobreza, a la crisis, a la falta de empleo y a la fluctuación constante del valor de nuestro Peso mexicano que otrora tuviera más valor que el dólar. La crisis, la inflación, y préstamo al Banco Mundial para México estaría de moda. En 2018 el presidente AMLO recibe el país con una deuda de casi 10 billones de dólares.
¡Amigos! qué queda por hacer?... Seguir unidos; practicar la sinceridad, la justicia, el respeto, ganar el pan con el sudor de la frente; practicar la honestidad; amar a lo nuestro; pensar que en la Educación está la base del progreso de un país; decir ¡no! A la comida chatarra, no tirar basura en la calle y acudir a votar por el candidato favorito. ¡Y sobre todo! Saber que Dios existe en la tenue bruma que cubre nuestro limitado conocimiento. ¡Cuídense! Mis amigos. Buen día.