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Tue, Feb

Flor de Sal

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En el tiempo que nacieron las flores, ahí cerca del chamizo que no existía entonces, el que está junto al huanacastle donde el camino grande se vuelve vereda, nació una flor.


Algunos piensan que fue en el año de los calores, otros que fue en el año de las lluvias, la verdad es que nadie sabe, cómo, ni cuándo fue, pero nació esta flor, tan roja como el sol en el atardecer, cuando comienza a ocultarse, tan brillante como el oro.
Todos aseguran que fue en el tiempo que nacieron las flores, porque fue entonces que de la nada brotó su capullo, como hierba por el camino, y con ella otras sobre los árboles, colgando en los bejucos. Se multiplicaron como mariposas, y llenaron de colores los caminos, brillaron en los campos y todo lo volvieron color; así, como nació la vida.
Fue en ese tiempo que la flor nació, distinta a las demás, sus pétalos eran rojos y en el centro un amarillo intenso que se parecía al sol metido en ella. Sus pétalos suaves, aterciopelados y brillantes que en la noche semejaban estrellas encendidas sobre la tierra, y los árboles se iluminaban con su luz.
Un día, cuando Dios lloró la desobediencia de los hombres, sus lágrimas llenaron los caminos que se volvieron ríos y lagunas, la flor que había nacido cerca del camino se llenó de lágrimas, el viento que soplaba muy fuerte se lo llevó cerca del mar entre sus brazos, junto a las piedras donde las olas se rompen para volverse espumas, crestas de algodón; fue tan duro el cambio de vida, que sus pétalos con el tiempo se volvieron ásperas y blancas como la sal, como piedras de cerro y su brillo se opacó.
Fueron las piedras de los cerros que están cerca del mar las que la cobijaron y enseñaron a vivir, donde el mar se junta con la laguna, ahí quedó esta flor que se volvió de sal y en recuerdo de su belleza la sal de esos rumbos es roja, púrpuros cristales, como soles de tarde, brillantes estrellas tiradas en la playa, donde la niebla se vuelve sal, nube y agua.
En el tiempo de las flores nació la flor de sal, como un capullo rojo que se volvió blanca sal, que por las tardes brilla, como el sol, por eso la ven roja por las tardes y cuando los hombres la prueban en abundancia, les produce sed exagerada que solo las lágrimas son capaces de calmar.