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Mon, Aug

De peces (II)

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OAXACA.- En la colaboración anterior se hablaba de la presencia de los peces en mi pintura y compartí textos de S.M. Eisenstein y del naturalista Hans Friedrich Gadow, quienes abordan el pez “Cuatro ojos” que recuerdo haber visto de niño. Nosotros vivíamos en el Atlántico y mi padre tenía preferencia por los pescados del Pacífico.

El haberme bañado en el río Los perros y acarreado agua hace que estas imágenes vengan desde mi infancia. Algo que llamó mi atención en ese entonces eran los muchachos que pescaban las anguilas, estos peces al ser muy resbalosos eran difíciles de atrapar.

Las anguilas quedaban atrapadas en grandes charcos de agua, los muchachos desnudos las pescaban y la manera de hacerlo era sentándose sobre ellas. Una vez que se sentaban, las agarraban entre las piernas y las nalgas, después las tomaban y tiraban fuera del charco para que alguien más las metiera en una bolsa o un canasto, esta escena fue un tema en mis cuadros.

Mi padre tenía una tienda de abarrotes y vendía productos enlatados, en las etiquetas de éstos veía los pescados, las sardinas, el atún y el “Salmón vaquero”; de alguna manera ver esto influenció mi trabajo porque fueron las primeras muestras de arte que vi.

Las latas venían de distintas partes del mundo como Portugal, España y Dinamarca, se podría decir que mi primera enseñanza artística surge de esos productos.

Otra de las etiquetas que recuerdo es la de la “Emulsión de Scott”, por el horrible sabor de ésta, además siempre la tuvimos frente a nosotros a la hora de la comida, porque algún médico o alguien le recomendó a mi madre que nos la diera a tomar, ella la compraba en alguna farmacia, y estábamos obligados a tomarla, porque según con eso íbamos a crecer sanos.

En esta colaboración se reproduce la imagen de la etiqueta, en ella se ve a un hombre con un gran pescado, un bacalao, la imagen me impactó, me marcó y hay en mi pintura hombres cargando peces e incluso le he puesto piernas de mujeres y zapatillas.

En el fondo la vida de mi familia fue entre la tradición y lo nuevo; todo lo que mi padre comía venía de Juchitán, pero al mismo tiempo en nuestra mesa ya había muchas cosas que no eran tradicionales como la “Emulsión de Scott” y toda la latería que comíamos cuando no nos gustaba lo que habían cocinado.

Comíamos lo tradicional y al mismo tiempo estábamos cambiando de alimentación, porque mi mamá leía en las revistas o no sé cómo se informaba de toda esta alimentación, nos empezaba a dar “Chocomilk” en lugar de chocolate tradicional.

Todas las etiquetas de las latas fueron muy importantes para mi formación como artista, las veía con mucho interés y en ese tiempo no pensaba en que podía ser pintor.

Aquí también comparto la letra del son “Behua Xiña”, la cual la escribió mi amigo Eustaquio Jiménez Girón, quien también realizó un vocabulario en zapoteco, que recientemente sus herederos donaron al IAGO.

La letra que Eustaquio escribió del son tiene doble sentido y se toca al día siguiente de un casamiento en el Istmo de Tehuantepec, que es cuando enseñan la sábana que da muestra de la virginidad de la mujer recién casada.

En el libro Popol Vuh aparecen los hombres-peces, esta imagen también está entre los cuadros que he hecho, por ello comparto el texto “La resurrección de Hunahpú y Xbalanqué”.

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Behua Xiña

–Parga colorada o pez rojo–, especie de Guachinango. Son istmeño tradicional

Behua xiñá, canesu rini, pur ti gudo xhaatu biduá chita ma gudxe lii “ora cuindíni” ni la biduá ne nin la dxita. Yanna bitopa zudi huínu guihuini xi birá xóu gueela
pa núu balaana núu guenda xheela ne pa la co…guzáa chubinu. Ndi zanna guié ne zanna guidxi ma ca culuí ni gúca gazi naa que zutide ndí nabidxi zaxudxe táata cadi láa sí. Laguya chahui de pe guiratu napipidó, nahuini guichu nguén na xa xquípi zaqueca xpíchu dxela xa liáa pa nga pe náa tu. Yanna ma zanda guidé nu riini xhidxi ti son, guicáa ti diana xhidxi son badu dxaapa huini tu que guyáa zucaa nu yáaga. Lagué, laxhudxi, diti diti la gáata zaa ti pipi huini ni núu xaguete jmá pe nanixe sica ora xhupi bicu huíni.

Traducción

Pez rojo, estás sangrando de tanto comer plátano macho cuando se te pare, te he dicho, nada de plátano ni de huevos. Ahora levanta tus enaguas para ver cómo amaneciste, habrá casorio si eres virgen y si no, anda vamos a casa. Lo sabrán las flores, el pueblo lo sabrá, bien se ve lo recién abierto, esto se festejará, no en seco, beberé y todos me acompañarán. Miren bien los presentes, primorosos y menudos vellos enhiestos bajo el vientre, igual su sexo; marido y mujer, ni quien lo dude. Ahora bebamos el vino, que se toque un son, una diana, que se entone el son de la niña virgen y quien no dance tendrá su castigo. Beban hasta lo hondo, alégrense con todo el cuerpo, el que quede abajo, qué gozo, como si lamiera el perro.

Letra de Eustaquio Jiménez Girón (Staquiu Nigui)

Lutapa’ lutapa’

xi cayuuyu’

lade ñee badudxaapa’.

Lutapa’ lutapa’

xi canaguyubu’

lade ñee badudxaapa’.

Traducción

Pez cuatro ojos, pez cuatro ojos

qué miras

entre las piernas de la muchacha

Pez cuatro ojos, pez cuatro ojos

qué buscas

entre las piernas de la muchacha

Canción popular

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La resurrección de Hunahpú y Xbalanqué

Al quinto día volvieron a aparecer. La gente los vio en el río, porque los dos aparecieron como hombres-pez. Cuando los de Xibalbá vieron sus caras, comenzaron a buscarlos por los ríos.

Y al día siguiente aparecieron de nuevo como dos pobres huérfanos. Llevaban harapos por delante y harapos en la espalda. Así que lo único que tenían para taparse eran harapos. Pero no se portaban de acuerdo con su apariencia cuando los de Xibalbá los vieron. Porque hicieron el Baile del Chotacabras y el Baile de la Comadreja. Bailaron el Armadillo y el Ciempiés. Bailaron la Herida. Hicieron muchas maravillas entonces. Incendiaron una casa como si estuviera ardiendo en verdad, y en seguida la recrearon, mientras los de Xibalbá los miraban con admiración.

Entonces volvieron a sacrificarse. Uno de ellos moriría seguramente arrojándose a la muerte. Entonces, habiendo muerto, revivió de inmediato. Y los de Xibalbá sencillamente los miraban mientras lo hacían. Pues todo esto era sólo una estrategia para que ellos mismos pudieran derrotar a los de Xibalbá.

Del libro Popol Vuh

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De cómo fue capturado el rodaballo

¡Que no, Ilsebill! De verdad que no voy a contar esa patraña. Recordaré en el papel verazmente lo que Philipp Otto Runge anotó como otra verdad; aunque tenga que descifrarlo en las cenizas palabra a palabra. Porque lo que la parlera vieja dictó al pintor adicionalmente en el verano de 1805 fue quemado con luna llena entre el prado de los ciervos y el estanque del bosque. Así quisieron aquellos señores proteger el orden patriarcal. Lo que explica que los hermanos Grimm sólo lanzaran al mercado de cuentos de hadas una de las dos versiones de Rügen de El pescador y su muxer. Desde entonces Ilsebill, la mujer del pescador, se ha hecho proverbial: una mala pécora gruñona que siempre quiere más, tener más, mandar más.

Y el rodaballo, que el pescador ha capturado y puesto en libertad otra vez, tiene que dar y que dar: la cabaña más grande, la casa de piedra, el palacio real, el cetro imperial, la tiara papal.

Por último, Ilsebill pide el poder divino de hacer salir y ponerse el sol; y la rapaz Ilsebill y el baldragas de su marido son castigados, y tienen que rascarse otra vez mutuamente la roña en su choza, llamada La Bacinilla. Una verdadera arpía insaciable. Sus fauces nunca se hartan. Siempre un capricho más. Así es la Ilsebill del libro.

Del libro El rodaballo, de Günter Grass.

Con información de Proceso