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Thu, Feb

JUCHITÁN POSTRADO

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Hace días tuve la necesidad de utilizar un medio de transporte público en mi querido Juchitán, abordé un taxi, ignoro de qué sitio, de los tantos que pululan en la ciudad. El taxista contrariado por el enorme caos que propician los mototaxistas en su trajín desordenado y omiso de los sentidos de circulación señalados en las bocacalles, al menos eso dijo, pero creo que fue más porque les ha disminuido el ingreso económico.

Al circular los rumbos de El Espinal de pronto suelta a bocajarro señalando los predios invadidos sobre los que ondean banderas rojas: “Esos cabrones no tienen llenadera, tienen secuestrada a la población, viven de los recursos del ayuntamiento, metieron casi dos mil mototaxis, quieren que su familia sea presidente y ahora están invadiendo las propiedades de la gente, dónde irá a parar este des…papaye y lo peor es que también el PRI está haciendo lo mismo, pobre Juchitán” Hago alusión a este pasaje por lo que acabo de leer en la nota de Gustavo López Hernández “Qué sigue en Juchitán” (Noticias, 1 de mayo 2013, página 10 A) donde anticipa un escenario catastrófico por el clima de tensión social propiciado por el delgado filo que separa el vandalismo de la autoridad, uno por comisión y la otra por omisión, según el autor, Juchitán es un pueblo sin ley donde se enseñorea la impunidad y se asoma el fantasma de la justicia por mano propia. La Ley del Talión: Ojo por ojo y diente por diente, las venganzas personales y los ajustes de cuenta entre los mismos invasores, me refiero a los autores intelectuales, a los que hacen uso faccioso de las necesidades y la pobreza de la gente para, contrario a sus discursos, explotarla, inducirla a tomar por la fuerza las propiedades de otros juchitecos, son quienes están provocando esta situación que raya en el enfrentamiento fratricida. Coincido con el derecho a una vivienda digna para las familias pobres, pero sin pasar por encima de los derechos de los demás. Juchitán postrado, víctima de la barbarie y de la ineptitud de las autoridades de los tres ámbitos de gobierno, de aquellos que protestaron cumplir y hacer cumplir la ley y que no se ven por ningún lado, pero que cobran altos sueldos por no hacer nada, paz y progreso son solo letras muertas por la inacción irresponsable. La máxima Juarista: “Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo, pero que con sus hechos lo traicionan” condenará a los culpables de este estado de cosas que se vive en esta ciudad proclamada heroica. Pareciera que el Estado omiso está induciendo a los afectados por las invasiones a los derroteros de la autodefensa, armarse para defender el patrimonio de la familia sería una alternativa fatal aunque seamos reconocidos como un pueblo rebelde, sin embargo nos une nuestra lengua materna, nuestras tradiciones, nuestras costumbres, sobre todo nuestros lazos de sangre como herederos de una cultura milenaria, somos en esencia hermanos de raza de la nación zapoteca, más allá de los intereses de los politicastros que avivan con sus acciones la llama de la división y el encono social. Es la hora que los juchitecos alcemos la voz, por la vía pacífica y en todos los foros, para que se restablezca el estado de derecho y el imperio de la ley, caiga quien caiga. El clientelismo político no debe condicionar la aplicación irrestricta de la ley. El Juchitán heroico debe ponerse en pie.