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Sat, Sep

El libro

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Si alguien recuerda a su padre como el gran conversador de anécdotas, en su descripción con detalles del gran jardín árabe, las bellas mujeres ejecutando con maestría instrumentos de cuerda y de voz angelical; el desembarco de las mil doscientas naves griegas comandadas por Agamenón en la playa de Troya y la herida de muerte que sufre el primer guerrero griego al pisar tierra.

Y la imploración que hace su esposa a los dioses, suplicante de que no se llevará Hades a su esposo. Fue tanta la súplica que los dioses se conmiseraron de ella devolviendo con vida a su esposo por 3 horas. Y al cumplirse tan breve plazo, ella se suicida para acompañarlo en el camino misterioso de la muerte.

Si alguien recuerda al Padrino, la gran novela de Mario Puzo, vibró de emoción durante su lectura: lo altanero de Sonny Corleone y la mesura del hermano menor, Michael, quien finalmente heredaría el emporio de poder e influencia que su padre Vito Corleone forjó. Como ver la exuberante fauna, flora; el caudaloso río y el amor tropical de entrega entre dos almas apasionadas en La Vorágine de Eustasio Rivera; o el olor a flores que el agudo olfato del personaje de la novela El Perfume, percibe al paso de la bella joven, que tidavía retiene disfrutando de su aroma por unos minutos más. O la sensualidad de la cubana aristocrática que sin prejuicios y escrúpulos disfruta del encuentro pasional con su primo el arquitecto, éste liberal que recibe con agrado la noticia del triunfo de Fidel en aquel inicio de enero de la revolución- esto es en la gran novela de Carpentier La Cosagración de la Primavera-. Los libros" no sólo nos abren el mundo, sino nos permiten verlo más hermoso.", lo mejor que nos puede pasar es encontrarnos con un buen libro: Ixca Cienfuegos recorre los diferentes estratos sociales, barrios, colonias de la CDMX en los años 60, para finalmente llegar al amanecer sobre el puente de Nonoalco- abajo las casuchas de techos de lámina y más allá la gran estación de tren de Buenavista-. Mientras la gran Ciudad exhalaba tidavía a esa hora con la luz neón de la noche que terminaba. Ixca junto a Gladys García que al hablar despedía un ligero vaho, ella cabaretera; él le toca la mano apoyada sobre el barandal del puente y tan sólo le alcanza a decir:
Ni modos aquí nos tocó vivir, en la región más transparente del aire.

En esta hora de crisis que pasamos, es el momento de leer libros, porque en ellos podemos mejorar nuestro lenguaje, recrear nuestra imaginación, hallar emoción y cierta felicidad; abrir nuestra visión al mundo, ensanchar nuestro acervo cultural, hacernos de palabras para un diálogo o porqué no! Un discurso si la ocasión lo amerita. No perdamos el tiempo, ahí está El Principito, ahí el sombrero y las estrellas, ahí está Mauricio Babilonia cuya presencia la anticipa la mariposa amarilla, también ahí el embrujo de Melquiades que desaparece los aretes que pidió prestado a Úrsula en un experimento alquímico; ahí el recuerdo del coronel de niño cuando su padre los llevó a ver el hielo, como el último invento del hombre en la ciencia, según los gitanos y judíos que llegaban por temporada en Macondo, en la gran novela de García Márquez.
Los libros nos hará más seguros y más libres. Continuará.