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El Nahual del zacatal*

El Nahual del zacatal*
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En una vieja ranchería de mi pueblo incrustado en la zona montañosa del Istmo de Tehuantepec, existe una ranchería llamada Chahuitepec, la comunidad más antigua de nuestro municipio. Mi abuelo me contó que hace tiempo los pobladores tenían muchos animales; chivos, gallinas, puercos, caballos, mulas, burros, guajolotes; en fin, muchos animales que se usan tanto para comer como para trabajar. También existían lo que nosotros llamamos guëlë o nahual. Los guëlë eran personas mágicas que dominaban a su antojo las leyes de la naturaleza, se transformaban en animales o monstruos desconocido.

En esta ranchería todas las noches llegaba un malvado tigre a comerse a los animales que con mucho trabajo se creaban para el sustento familiar. Durante muchas lunas el pueblo vivió asustado, observando en sus granjas los destrozos que causaba el feroz animal. La comunidad tenía miedo, pues también ellos podrían ser atacados. La gente se preguntaba: “¿Qué vamos hacer?”. Entonces unos ancianos de la comunidad se reunieron donde hoy se encuentra el templo católico de la localidad para discutir el problema. Una de las ancianas exclamó: “¡No! Miren, este no es asunto de búscalo y perseguirlo todos juntos y revueltos, tenemos que organizarnos bien, porque en Zacatal Mixe hay un guëlë, peligroso y muy poderoso, y es el que llega a nuestra comunidad a hacernos daño. Este guëlë tiene que venir cada tercer, cuarto u octavo día a destruir lo que tenemos”.

La gente sabía que la anciana decía la verdad, puesto que ella misma era una guëlë y conocía muy bien al nahual del Zacatal, el mismo que atacaba y destruía a la comunidad. La gente lo escucho y dijeron: “Bueno, ella es la que se va a encargar de esto”. Otros dijeron que la ayudarían. La anciana concluyó: “En cuanto él esté cerca, yo gritaré: ustedes deben estar preparados para matarlo”.

El pueblo entero participó en la cacería. Cuenta la gente que hasta Monte Oscuro se escucharon los poderosos rugidos del guëlë de Zacatal. El guëlë de Chahuitepec, la anciana, grito con incomparable poder e hizo cimbrar las montañas. Ese cimbrado fue la señal para que su pueblo emprendiera el ataque. Con gran valentía los pobladores mataron al guëlë de Zacatal.

*Tomado del libro “Los Viejos Hablaron” /Relatos Dominganos sobre Nahuales, Encantos y otros Seres/Editorial “Nadies”/3 de abril de 2018