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Sun, Sep

El Caballo de Trapo

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La familia istmeña tiene siempre toques de colorido folklórico en todas sus manifestaciones festivas.

La Gran Vela de agosto que se celebra en ese mes por la Hermandad correspondiente, es también elegante y lujosa.

Después del tercer día de ella, la Hermandad recorre la ciudad con música, llevando toda su delegación desde el amanecer y en el recorrido se reparte vino a los espectadores, que abandonan sus casas para salir en espera de la comitiva de las muchachas. Este convite dura tres horas, pero la música sigue todavía en la casa del mayordomo.

En la misma tarde se hacer preceder a la comitiva de cinco o más muchachos disfrazados, en forma jocosa con máscaras (en zapoteco, xhigabeluu).

Llevan una reata en la mano para ir lazando a los chamacos, quienes tienen buen cuidado de no dejarse alcanzar, porque cuando se logra lazarlos les pegan en las asentaderas con un chirrión de mecate de palma. Estos ridículos disfrazados se llaman mbioosho y uno de ellos va montado en caballo de trapo que se llama maani lari.

Esta manifestación simboliza la abundancia regional, y por ello con la simulada cueriza que les dan a los muchachos, quiere significar lazando la fortuna que es la que en cada momento se escapa.
Conservan su adoración por las cosechas como parte de su idolatría, pero están sólidamente unificados y su antigua organización, por la sana y practica podría aprovecharse hoy para ir elevando la cultura de la región y levantar más el nivel académico del pueblo.

*Tomado del libro “Tradiciones y Leyendas del Istmo de Tehuantepec” /1946