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Sat, Jul

Santa Cruz Gue’labe’ñe’

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Cuentan los viejos más viejos que, en la región del Istmo zapoteca hay un lugar paradisiaco, único en su género por conservar aún vivas sus costumbres, tradiciones y creencias; este, según nuestros antepasados es una cuna de supersticiones, cuya originalidad se atribuye a nuestra región y se presume haberse extendido a otras culturas; con seguridad de no haberse extendido a otras culturas,, con la seguridad de no haberse extinguido aún en la actualidad sino, todo lo contrario, aún hay crédulos respecto al Nahualismo; esta brujería consiste en tener un animal cuyo destino va unido al ser, y toma el nombre del Nahual, se sabe que los brujos de antes, a quienes se les encargaba a los jóvenes para su educación, al descubrirle sus errores los llevaba al campo para hacerle la ofrenda a la bestia que había de ser un Nahual y sería acompañado por él para toda la vida, la narración que a continuación se reseña, confirmará los hechos:

Hace muchísimos años, en un ranchito ubicado al oriente de Xochistlán cerca de la laguna superior, lugar conocido como Gue’labe’ñe’ que por la cercanía de los esteros existentes por los alrededores, en cuyas aguas profundas y cenegosas abundaban los lagartos; en el rancho vivía una humilde familia en cuyo seno nació una hermosa niña, la inocente criatura creció conociendo los secretos del campo y dela naturaleza, se familiarizó con todo lo que le rodeaba, inclusive con los temibles saurios, al paso de los años, aquella pequeña niña se convirtió en una preciosa señorita, sus padres conscientes de sus obligaciones, trasladaron a la muchacha a Xochistlán para que aprendiera cosas útiles para su beneficio, durante su estancia en el poblado, su belleza y sencillez cautivo a muchos pretendientes, pero ella, eligió al que le llego, fue pedida en matrimonio, nada más que en la noche de bodas, le pidió a sus esposo fuera desposada en el lugar de su nacimiento, al no negarse su pareja, se trasladaron al lugar indicado siendo acompañada por sus familiares, en los momentos de la entrega rompió en el encanto un inesperado personaje, quien se presentó de improvisó y sin explicación alguna, tomó a la novia de sus brazos llevándosela consigo, el novio todo sorprendido no pudo hacer nada, pidió auxilio pero todo fue inútil, la pareja se perdió en la penumbra , de la obscuridad de la noche impidió la búsqueda, a partir de aquel lúgubre momento, ya no se supo más de la bella muchacha; a decir de algunos cazadores y pescadores, que de vez en cuando en las noches de luna llena, ven a una pareja de lagartos revolcándose lujuriosamente en las playas del estero en son de esparcimiento. Para santificar el lugar, todos los rancheros de Xochistlán propietarios de ganada vacuno, se pusieron de acuerdo en formar una sociedad religiosa, que tendría como símbolo una cruz, a la que llamaron la Santa Cruz Gue’labe’ñe’, misma que a partir de aquella fecha seria patrona de los rancheros y los ganaderos del rumbo, la sociedad creció; en la actualidad cuenta con Guzanas, Diputados Goolas y cada año, se renuevan los mayordomos; cobró tanta importancia esa unión conocida también como Guendalisaa, que en el mes de abril y mayo le celebran a la cruz su misa y su respectiva vela (baile tradicional); en honor a la desaparecida, cuelgan en la entrada del salón de la fiesta un lagarto vivo; pasadas las festividades u homenajes a la deidad religiosa, ésta permanece en la casa de los mayordomos hasta el mes de diciembre y en los primeros días de cada año, se le traslada a su capilla de origen,; para el viaje o precesión, se organiza una suntuosa peregrinación donde participan todos los socios y católicos voluntarios, estos, se acompañan de la chirimía y el teponaxtle así como del ruido del garapacho de la tortuga, golpeada por cuernos de venado y sonoros cohetes; toda una algarabía; el cansancio de la caminata de los seis kilómetros para llegar a la capilla, construida exprofeso cerca de un fresco aguaje, es reconfortado por el sabroso atole con leche, tamales y otras viandas ofrecidas, ya que de antemano se sacrifican reses para agasajar en grande el glorioso motivo.

*Tomado del libro “Bazendo IX”, Antología de Cuentos, Leyendas y Narraciones/Autor: Rufino Martínez López/Juchitán Oaxaca/Año 2001