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Sat, Jul

En el mes de mayo, después de cada noche de velas durante la semana de fiestas en Juchitán; es imprescindible el paseo alegórico por la tarde del nuevo día; aunque desvelados los mayordomos, Xhuanas y socios, están siempre atentos en proseguir con el desarrollo de las actividades que conciernen a sus responsabilidades.

Es importante sincronizar la plática, el texto o el comentario en el tiempo; porque el habla,es sincrónica. Y todo para entendernos y comunicar claro nuestro diálogo. Ya que vivimos y nos movemos en un oceáno del tiempo o en un espacio sin límite de tiempo.

El manejo de la palabra requiere prudencia, buena Fe, buen deseo a quien se la dirigimos. Si son bendiciones para alguien, privilegiado a quien son dirigidas. La palabra es una cápsula cargada de energía y por tanto se convierte en hecho, se materializa. Por eso es que cuando despierto, lo primero es agradecer a Dios por un día nuevo; que me dé su misericordia y que me libre de toda tentación. Lo primero no es buscar el celular, o pensar en que no tengo dinero. ¡No! Lo primero es lo primero; pedir la protección de Dios como para mi familia y amigos.

Tehuantepec debió su opulencia a la situación estratégica de su geografía, y a las riquezas naturales de su suelo. Su río que fertilizó sus sementeras en cada avenida, le garantizó con los otros pueblos de sus márgenes, el emporio agrícola en el sur de Istmo que lleva su nombre.

Amigos, la verdad! Que hoy tenía unas ganas de escribir sobre el mar- nisa doo-; dio en zapoteco: hondo, profundo, misterioso. Así el corazón: ladchi doo- ladchi- víscera-; es pues una víscera misteriosa, de la que depende la vida de cada ser humano, tener corazón, es tener buenos sentimientos, así circula como expresión en el habla cotidiano. Y no tener corazón como metáfora, significa no ser bondadoso, no ser noble. Tengamos corazón, para que Dios nos dé su misericordia y nos vaya bien.

Había una canción en la época del Rock- 1962- 1965-, y decía la felicidad jajaja...Amigos existe la felicidad? O es la alegría momentánea la que sentimos porque la vida nos sonríe, la dicha de tener lo necesario para vivir, la felicidad que nos da la presencia de nuestros padres, la atención que nos prodigan, el hecho de oírlos diciéndonos que nos aman: qué felicidad! Cuando fui niño tuve una angustia terrible sólo en imaginar que mi madre muriera.