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Tue, Dec

Rugapadiu’xe’ laatu bícheca’, bizánaca’, bidxíñanu yanadxí ra lidxi guendabiaani’, ti zedagúnibia’nu  xquiapadiidxa’ cubi bicaa Esteban Ríos, binnilaanu gule ndaani’ guidxi Guiaati’. Laabe rucaabe diidxado’, diidxaguie’, diidxa’ sicarú ra rui’be ni huabánibe ne ni huayuuyabe guidxilayú. Xquiapadiidxa’ xtibe di’ lá’: Dxi gueela’ gaca’ diidxa’.

“La educación hace del hombre lo menos imperfecto Posible”. Emmanuel Kant.

Viví en la capital y conocí desde luego a todos los literatos, los jóvenes Novo, Villaurrutia, Owen, y a la cabeza, Vasconcelos. Era deslumbrante. A los pintores Montenegro, Atl, Fermín Revueltas, que era muy joven; a Fernando Leal, Coria, y a ese monstruo de la pintura, Goitia.

El olmo centenario en la colina…
Antonio Machado
A la memoria de Chiquis, el irreverente.

En Poemas del mar amaranto, libro último y primero por su calidad, Balam Rodrigo agarra como pretexto el mar, y lo lleva por sus nostalgias y desesperanzas como –si, lo adivinan- un bote a la deriva. Un libro optimista no es este conjunto de poemas que suda salmuera por olas de ansias febriles y azuladas.

 Inquirir e informarse es la base del chiste, desde el punto de vista etimológico. Puede ser un dicho gracioso y festivo o una aproximación a la burla y a la chanza. El istmeño, estirando el significado, se acerca más a  lo anterior, a la graciosidad y la agudeza, si consideramos que es la base del convivio y la tertulia. 

El vulgo suele llamarle “tololóchi” o “torolóchi”. En realidad su nombre es Violín o Violonchello; este instrumento musical apareció en el siglo XV al XVI; con el nombre ya antes especificado. Este bajo que armoniza con su sonido en conjuntos musicales, cobra más popularidad por la siguiente anécdota: