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Mon, Jan

OAXACA, Oax..- “Refugio para la noche” es la metáfora de navegar por el mundo con la incertidumbre como brújula. Es la alegoría de la noche oscura del alma por la que atraviesa el ser humano. Es el poemario de María Teresa González Osorio, libro que presentó en la Biblioteca Andrés Henestroza de esta capital.

(1855-1925) Ilustre juchiteco. Nació en Juchitán el año de 1855. Miembro de la Junta de Instrucción Pública, socio corresponsal de la Sociedad Mexicana de Historia Natural, director general de Instrucción Pública, Director del Hospital General, Diputado Local, diputado federal, Senador de la República, Director del Instituto de Ciencias y Artes del Estado (hoy Universidad Benito Juárez).

“Y si mañana, a todo esto se lo lleva la chingada” dijo i tata, volteando a ver a su cocina de lodo a donde se le había destinado a pasar el resto de sus días.
--Pues…, Ya estaría de Dios, ¿No, tata?

Las mariposas que hoy vemos, ingrávidas, que se pueden posar en las flores, en la superficie de las aguas y hasta en las trémulas ramas del aire, no son otra cosa que una fracasada imagen de lo que el murciélago fue en otro tiempo: el ave más bella de la creación. Pero siempre fue así: cuando la luz y la sombra echaron a andar, era como ahora lo conocemos y se llamaba biguidibela: biguidi, mariposa, y bela, carne: mariposa en carne, es decir, desnuda.

Las bodas en Tequisistlán conservan parte sustancial de como la practicaban los antecesores. No ha cambiado mucho. Es así. Una vez que los novios desean matrimoniarse, los padres fijan fecha para pedir la “mano”. En este encuentro se acuerda la fecha para el enlace y los familiares de la novia solicitan el “derecho entero”, esto significa: el novio debe dar una res, panes, carros de leña, pollos, mezcal y bebidas para las madrinas de la novia.

¿Por dónde empezó mi corazón a inflar la palabra, a deletrear la aurora? Te escribo arrancándome la lengua, las plumas de estas alas que volaron con tus pupilas.
Cada palabra la pongo en la jaula que hicimos cuando temblabas mariposa azul en cada juego. Cuando nos besó la sal y asomó al balcón de nuestros labios la historia, el cuento de la abuela.