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Sat, Nov

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Si tuviera que describir a Sabino López Aquino, tendría que conjugar la fuerza del agua, viento, aire, flores y aromas, pero además el misticismo y la magia misma de nahuales, serpientes y peces voladores entrarían con fuerza en la explicación interminable de sus obras.

Una pequeña historia que puede servir de referencia para los que se convencen que nacieron para dañar al prójimo y, que en la profundidad de sus almas malditas, no conciben la posibilidad de que, la conciencia y el todopoderoso más temprano que tarde los llamarán a la rendición de cuentas.

Julio César es el soldado que extiende el dominio político y territorial de Roma, anexa a Francia, Bélgica, Holanda al dominio del poder de Roma. De ahí que se diga que lleva su campaña militar hasta Britania y Germania. Como ser humano Julio César es la persona dotada de una gran simpatía, sencillez y de un gran sentido del humor. Así cuentan aquella vez de joven en un viaje que realizó por mar, fue cautivo de los piratas. Y éstos terminaron jugando con él juegos de azar y él bromeando con ellos en forma chusca su situación de prisionero; y finalmente lo dejaron libre.

Los días de mayo pasaban secos, y en el campo, las lagunas disminuían sus aguas. San Vicente retenía la lluvia en el cielo y el sol ataba la sed en las gargantas. Un día, el más caluroso, y después de largo paseo por el bosque, un burro joven bajó a la laguna cercana para beber agua fresca. Cuando el líquido agradable mojaba apenas sus belfos, oyó un gemido que rompía el silencio de aquel sitio escondido. A su lado, y a unos cuantos pasos, se retorcía en el lodo un lagarto, con el peso de una gran piedra en la cabeza. El dolor y la desesperación le arrancaban gemidos.

Sabía, él sabía perfectamente que esa era la hora del baño de la mujer; después de haber levantado los trastos de la mesa, luego del desayuno y de lavar los utensilios, enseguidita de terminar el barrido del patio, de recoger las hojas del almendro, que en noviembre caen por docenas y tapizan el patio de tierra en casa de la tía Wilbia, al poniente del pueblo, allá por donde se miran solo unas cuantas construcciones en proceso, paredes pelonas sin acabado, escombro, arena regada, cagazón de perros, caminadero sin fin de marranos que parecieran extraviados pero que al primer grito de la patrona –cuuuchi, cuuchi- regresan encarrerados para trompear en la canoa llena con el desperdicio, sobras de la comida, maíz gorgojiento, tortillas duras.

“Esos húngaros traen buenos cazos” me dijo mi tata un día cualquiera que nos pusimos a las grandes platicas debajo del guanacastle que tenía en su solar.

Cuando visité el Instituto Nacional de Antropología e Historia, además de que a la entrada estaba sobre una fuente el dios de la lluvia de los aztecas, Tláloc. Una bella construcción " a un costado de la avenida Paseo de la Reforma. Al recorrer el museo voy topando con El Sacerdote de Brazos Cruzados que un 14 de Junio de1960 hallara Cándido Toledo López. Él había ido a la escuela en la mañana, a su regreso del primer turno, su madre María Dolores le pide ir a dejar pozole para su padre que entonces estaba cultivando maíz. Esto es en los terrenos detrás del río nuestro: río de las nutrias.

Qué razón tenías papa. Un poema de mariano Osorio. Tiene mucho significado. Te describe la vida real. Uno cuando joven hace lo que le dicta la regalada gana. La adolescencia se impone.