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Thu, Feb

“La educación hace del hombre lo menos imperfecto Posible”. Emmanuel Kant.

Viví en la capital y conocí desde luego a todos los literatos, los jóvenes Novo, Villaurrutia, Owen, y a la cabeza, Vasconcelos. Era deslumbrante. A los pintores Montenegro, Atl, Fermín Revueltas, que era muy joven; a Fernando Leal, Coria, y a ese monstruo de la pintura, Goitia.

El olmo centenario en la colina…
Antonio Machado
A la memoria de Chiquis, el irreverente.

En Poemas del mar amaranto, libro último y primero por su calidad, Balam Rodrigo agarra como pretexto el mar, y lo lleva por sus nostalgias y desesperanzas como –si, lo adivinan- un bote a la deriva. Un libro optimista no es este conjunto de poemas que suda salmuera por olas de ansias febriles y azuladas.

 Inquirir e informarse es la base del chiste, desde el punto de vista etimológico. Puede ser un dicho gracioso y festivo o una aproximación a la burla y a la chanza. El istmeño, estirando el significado, se acerca más a  lo anterior, a la graciosidad y la agudeza, si consideramos que es la base del convivio y la tertulia. 

El vulgo suele llamarle “tololóchi” o “torolóchi”. En realidad su nombre es Violín o Violonchello; este instrumento musical apareció en el siglo XV al XVI; con el nombre ya antes especificado. Este bajo que armoniza con su sonido en conjuntos musicales, cobra más popularidad por la siguiente anécdota:

Eran los tiempos de Macario Matus en la Casa de la Cultura de Juchitán De Zaragoza (lo de heroica no lo asimilo aún).  De sorpresa, Andrés apareció por la puerta principal de la Casa de la Cultura, radiante como el sol de mediodía.  Lo saludé con efusividad, recordando los tiempos de Motolinía junto al Metro Allende, allá por los años 70, y lo tomé del brazo para  acompañarlo al cubículo de Makarenco Matus, acrudado en su aposento.