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Mon, Nov

La verdad que bañarse en un manantial es saludable, rodeado de un entorno lleno de árboles. El canto de las aves, sobre todo urracas en el atardecer como los de ahora. Compartir con la familia debajo de los árboles; colgar tu hamaca, leer un libro mientras tanto.

Biyé’ o Xandu’ es la fiesta a los muertos que, en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, se realiza en el domicilio de las familias, no en el panteón como sucede en otras culturas, en los días 30 y 31 de octubre. Si la persona muerta es reciente, de un año o dos, pero no menos de seis meses, se le hace su biyé’ o xandu’ yaa (primera celebración del finado) o biropa (segunda celebración), según el caso.

El mercado de México está inundado de flores naranjas, amarillas: de zempoaltxúchitl- guiee biguaa-, guiee yáanaa- flor de olote-, cresta de gallo bien aterciopelado con ese color vino; vemos a hombres y mujeres llevándolos en manojos en sus brazos despidiendo su olor único de Todos los Santos. Época de limas, de mandarinas; de dulces de calabaza, de tejocote.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. - Fue presentado en esta ciudad el texto dramático de la pieza teatral “abrasados” original de Luc Tartar bajo la dirección del joven juchiteco Jesús Carranza López.

El pueblo pacífico de Santa María del Mar sufrió, un tiempo la maldad, según cuenta la leyenda, de un hombre de San Mateo llamado Juan Tunco quién persiguió, acosó y maltrató a la gente al grado de tenerlos atemorizados y sin saber qué hacer; pero un buen día los ancianos se les ocurrió enviar a un joven hasta Ixtepec donde estaban los militares.

El día 4 de septiembre de 1866. Las fuerzas invasoras e imperialistas al mando del General don Luciano Prieto con un efectivo de más de 2,500 hombres, pernoctaron en Ixtaltepec, distrito de Juchitán. Una partida de estas fuerzas persiguió en las playas del rio de esta población al soldado de caballería, Víctor Serna y al que esto describe, habiéndose cruzado algunos tiros entre perseguidores y perseguidos.

Un día como hoy, 27 de agosto de 2004, partió al encuentro con sus ancestros, para vivir en el “sueño que respira en la flor de la lengua zapoteca”, el poeta, pedagogo, luchador social, profesor y líder magisterial, ENEDINO JIMÉNEZ.