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Fri, Feb

Juchitán.— A Mariano Bruno la muerte lo sorprendió en el ocaso de la vida, a los 82 años. Fue el último xuaana’ (término que se le da al anciano zapoteca casamentero que otorga las bendiciones a los novios en una boda) de Juchitán que se sabía el discurso ceremonial antiguo conocido como “libana”. Con él murió el último códice vivo que resguardaba en su memoria un ritual repleto de arcaísmos zapotecos del siglo XVI.

 

 

La abuela me dijo que no es necesario esperar el "Cordonazo de San Francisco" (4 de octubre) para entrar en cuenta que el fin de la temporada de lluvia ha llegado, pues sus padres le enseñaron que nuestros antepasados, antes que los españoles nos conquistaran, que cuando veían el árbol de Guiriziña (Cordea elaeagnoides) florecer, era porque el descendimiento del agua había llegado a su fin. También me dijo que el florecimiento de este árbol nos anuncia que en breve tendremos la visita de nuestros muertos.
¡De esto sé, de estas cosas se llenó mi infancia!
¡Quede esto como testimonio para nuestros hijos!

Después de que el puerto de Salina Cruz alcanzó el auge comercial entre los años de 1907 y 1915; con la apertura del Canal de Panamá y el desarrollo de la Revolución Mexicana los inversionistas extranjeros retiraron sus capitales, provocando una crisis económica que desembocó en la muerte paulatina del puerto durante toda la década de los años veinte y la mitad de los treinta. Ante esta situación las autoridades municipales y los grupos sociales existentes organizaron una manifestación popular por las calles del puerto el día 23 de junio de 1929. El siguiente trabajo retoma este acontecimiento con el fin de que las nuevas generaciones se enteren de lo que algunos salinacrucenses realizaron ante los graves momentos que vivieron.

Con un sobresalto que me remitió a mis primeros años de vida, hoy, la casa de la abuela y mis 51 años tuvieron la visita de tres mariposas negras, común por estos días. Según la entomología (lepidopterología), la mariposa negra (Ascalapta Adorata), se nutre del jugo de las frutas fermentadas y entran a las casas atraídas por la luz artificial.

Micaela, una bella melodía convertida en son regional istmeño, representa para los chihuitecos una de las motivaciones de un profundo respeto por este lugar, Chihuitán o Bixhahui, como acertadamente refiere en sus letras.

 

En la tranquilidad de su domicilio, alejado de las estridencias y del bullicio de la ciudad, disfrutando una vida apacible después de muchos años de trabajo, disminuido en su estado físico, aparentemente triste en una silla de ruedas; pero no, don Alberto Olmedo más conocido como “Beto Nini” mantiene un estado de ánimo alegre y jocoso así como sus amigos lo han conocido. Al visitarlo nos recibe con una sonrisa cordial y efusiva. El amigo Rosendo que me acompaña lo abraza y por la alegría de volverlo a ver, provoca en sus ojos destellos de unas lágrimas que no alcanzan a salir pero que se anuncian por el brillo que genera como evocando las grandes épocas de la pesca en Salina Cruz porque ambos fueron partícipes en su momento; pero coincidieron en algún punto del camino.

El lunes primero de Febrero de este 2021 mientras desayunaba en El Cristal, del hotel La Mansión;