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Carta de Adolfo C. Gurrión

Istmo
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Presentación:

Después de salir de la cárcel de Santa Catarina en la ciudad de Oaxaca –en donde estuvo recluido hasta 1907 por órdenes del gobernador licenciado Emilio Pimentel, a quien criticó en los únicos números del periódico, La Semecracia, que publicó en 1906 junto con Plutarco Gallegos, el otro istmeño que también sufrió la represión porfiriana a su lado-, Adolfo C. Gurrión inició su exilio del estado, el cual lo llevaría primero a la ciudad de México, después a Tepic, Nayarit, y finalmente a La Paz Baja California. En su peregrinar el juchiteco escribió esta carta, desde la ciudad de México, su colega el profesor Fidel López. Este documento, cuyo conocimiento debemos al profesor Javier Sánchez Pereyra, se conserva en el Archivo Personal del Profesor Fidel López, Sección Temas y Autores Oaxaqueños de la Biblioteca Pública de la ciudad de Oaxaca.

México, Marzo 2 de 1908.

Sr. Profr.
D. Fidel López
Oax. de Juárez

Mi buen y querido amigo:

Con su atenta y estimable carta de 25 del mes próximo pasado, he recibido el documento que se digna Ud. enviarme, el cual –como demasiado lo comprende- es indispensable para el arreglo de mi nombramiento.

¡Cuánto le agradezco, mi estimado Don Fidel, todos sus votos para conmigo! Estoy seguro de que jamás podré pagarle la inmensa deuda de gratitud que con Ud. tengo; pero si es verdad que la honradez, el trabajo y la constancia conceden al hombre algún día de tranquilidad, yo no perderé la esperanza de corresponder esos infinitos favores siquiera sea con mi leal afecto grabado en la memoria de mis hijos el nombre de un verdadero amigo cual ha sido Ud. con el más humilde de los luchadores.

Siempre me alejaré, querido amigo, de esa ingrata tierra que tanto he adorado y á la que consagré todas las energías de mi vida juvenil. Siempre marcharé muy lejos de Oaxaca; porque los deberes de padre me lo imponen; pero voy tranquilo pues busco el porvenir de mis pequeñuelos. ¡Otra vez el ostracismo, la soledad, la nostalgia! Sin embargo, no vacilo ni desmayo: el trabajo honrado redime, forma carácter y ennoblece.

Dentro de unos días partiré al Norte y le ofrezco que, tan pronto como llegue al lugar de mi destino, le escribiré poniéndome a sus órdenes. Entre tanto, sírvase aceptar los sinceros agradecimientos y el inquebrantable cariño de su humilde compañero y afsmo. Amigo y S. S.

Adolfo C. Gurrión

Tomado de la Revista “ Guchachi’ Reza” (Iguana Rajada)/ Septiembre-octubre Número 47, 1994/Cuarta época. pág. 27/Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.