03
Wed, Jun

Los Ciruelos

Istmo
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Pasamos la temporada de zapote, chicozapote; llegó la de todo tipo de mango, y los ciruelos en las ramas frágiles del árbol están prendidos como si fuera con alfiler.

Ayer levanté uno que cayó del árbol y luego luego me lo comí. Sólo que quiero platicarles que con los ciruelos en su árbol me acuerdo de mi amigo don Fernando Reyes Vera, que el 26 de marzo pasado cumplió 88 años. Y antier cumplió 40 días de su fallecimiento. Nunca sabe uno cuál es el último saludo a sus familiares y amigos. Por eso cuando saludo alguien si estoy con amigos, me levanto y voy al encuentro del amigo que va caminando por la calle. En el caso de don Fernando oigo todavía el eco de sus palabras al decirme: ¡cuídate! Hijo. Esto fue lo último.

El año pasado corté ciruelos y los llevé en su casa, porque en una ocasión me visitó siendo temporada de ciruelos; cortamos ciruelos para él. Y quedó formando parte de nuestros saludos: pronto habrá ciruelos, no dejes de traerme. Ahora hoy forma parte de su recuerdo, del mío, de su imagen y de su voz emotiva ante tan sencillo evento. No cabe la menor duda, que detrás de una palabra está el significado, y está la imagen que lo define. Está la acústica de la palabra que se oye mágica como signo lingüístico. Me apasiona al reflexionar sobre una palabra, antes de iniciar este texto en mi pensamiento ya estaba escrito los ciruelos; y me lleva en ala de la imaginación lo que oí y vi de niño, por ejemplo aquel árbol de amate -Chubii-, situado a la entrada del callejón que termina o inicia sobre Juárez aquí en Juchitán y el mismo daba a la calle Independencia al lado de Na Porfiria Herrera. Ahí vivió ya anciano el Profesor don Toribio Martínez Martínez, que en su ancianidad perdió la voz y era el padrino de mi madre Na Chión Chemáadu. De ahí el aprecio; pues enfrente de ese callejón sobre Juárez estuvo la Cámara Junior que fundaron Chiquis Musalem, David Orozco - Cieélu-, y Fernando Reyes Vera. Era un club de jóvenes del Centro, que más tarde entre 1955 o 56, de ahí la idea de fundar Casino Juchiteco que cada sábado de Gloria traería desde la CDMX grandes orquestas de moda como Mariano Mercerón, Carlos Campos, Gamboa Ceballos...Don Fernando Reyes Vera inicialmente estudió mecánica dental y más tarde estudió odontología. De él hay anécdotas, comentarios, pasajes como es de ser en un personaje sencillo y atractivo. César Augusto Carrasco cuenta de él cuando un paciente ya sentado en el sillón: el odontólogo le pregunta al paciente después de oír el requerimiento: ¡Con dolor! O sin dolor..., natural que el paciente respondió- sin dolor-, entonces el cirujano le responde será de 50$; y con dolor 100$. Inicia el cirujano su operación y al primer jalón de la pinza el paciente dijo: Ay!... El cirujano pronto le responde será de 100$ porque expresaste dolor.
Amigos, es temporada de ciruelos, disfruten de su fruta y en mi caso cada vez que veo mis árboles de ciruelos me acuerdo y me acordaré siempre de mi amigo don Fernando Reyes Vera que Dios lo consuele en su descanso eterno y bendiga su familia por siempre ¡Señor! Buen día mis amigos.