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Un corazón binnizá: Irma Pineda

Istmo
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La palabra y la memoria son la base de la identidad de cualquier cultura. En México existen 68 lenguas originarias y 364 variantes distintas. El diidxazá o zapoteco es una de las ramas que conforma este árbol lingüístico. La lucha contra el desplazamiento de la palabra y la memoria diidxazá hacen eco en la voz y en los versos de Irma Pineda.


Irma Pineda Santiago (Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 1974) es una poeta binnizá (la gente que proviene de las nubes), ella es consciente de que su lengua está viva, pero que, por distintas cuestiones sociales, las nuevas generaciones la utilizan cada vez con menor frecuencia. La labor de Irma Pineda como poeta, ensayista, traductora, profesora y promotora cultural ha tenido como uno de sus propósitos preservar las raíces de los binnizá, valorarlas y conservar la belleza de su lengua como parte del entorno cotidiano.
Entre los poemarios de Irma Pineda destacan Ndaani’ Gueela, En el vientre de la noche (2005); Xilase qui rié di’ sicasi rié nisa guiigu’, La nostalgia no se marcha como el agua de los ríos (2007); Doo yoo ne ga’ bia’, De la casa del ombligo a las nueve cuartas (2009); Guie’ ni zinebe, La flor que se llevó (2013) y Naxiña’, rului’ladxe, Rojo Deseo (2018).
En los versos de Irma Pineda se percibe un corazón y una palabra que expresan los distintos matices de la vida de los binnizá, un vaivén entre el ciclo de vida —los rituales sobre el nacimiento, la muerte, el amor— y el erotismo, la memoria, la nostalgia que se produce al migrar y dejar la ciudad natal, así como la violencia y las desapariciones forzadas que se viven en las comunidades originarias.

Irma Pineda no sólo ha fomentado su cultura en México y en otros países, sino que también ha procurado la recepción de su palabra en Juchitán, su lugar de origen. Una muestra de ello es su último libro Chupa ladxidua’, Dos es mi corazón (2019), el cual contiene poemas —algunos inéditos, otros publicados en poemarios anteriores—, ilustrados con dibujos realizados por niñas y niños de Juchitán, quienes a partir de su lectura realizaron una interpretación de los versos.
Además de la poesía, la docencia y la promoción cultural, actualmente Irma Pineda es una de las dieciséis representantes de los pueblos indígenas de México, América Latina y el Caribe (2020-2022) en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su agenda prioriza a las mujeres, la educación, la lengua y la cosmovisión de los pueblos originarios. “Cuando se pierde una lengua perdemos una visión de la vida, perdemos una serie de sabiduría acumulada a lo largo de los siglos, cómo relacionarnos con la naturaleza, cómo curarnos, cómo leer el mundo”, declara la poeta en una de las cápsulas realizadas para el Congreso Internacional de Lenguas en Riesgo, 2020 organizado por el INALI.
De esta forma, la palabra y la voz de Irma Pineda han buscado hacer germinar en los espíritus más jóvenes el amor a la lengua y a la cultura zapoteca, mostrarles que los binnizá son “árbol firme que en cada brazo / sostiene / la historia de los días.”