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Sun, Nov

Francisco Toledo, el generoso

Istmo
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Mi ofrenda es este texto de agradecimiento al hermano Francisco por su vida al lado de nosotros, sus amigos, su pueblo.

Por el callejón del encanto, al sur de Juchitán, la familia Magariño estalla de alegría. Multicolor, como los trajes bordados y tejidos que venden, así es su emoción este lunes de octubre luego de enterarse que Fernando, un integrante de este numeroso linaje, ha obtenido el premio CaSa de Literatura indígena, en su versión de poesía en zapoteco.

El reconocimiento incluye una cantidad en metálico y un grabado salido del genio del Maestro Francisco Toledo. Fue él quien impulsó hace algunos ayeres la convocatoria de este premio, como una manera de propiciar la creatividad literaria en lengua indiana. Habiendo comenzado con el zapoteco, en este año se incluyen los idiomas: chatino, chinanteco, mazateco, mixe, mixteco, huave y triqui.

En esa misma línea, patrocinó libros en lenguas oaxaqueñas, siempre fiel a su amor por nuestras raíces antiguas, la esencia que inundó su propia obra artística y le acompañó a lo largo de su vida.

Cómo olvidar su lucha por los maíces nativos de México. Cuenta Elena Kahn que en una Conferencia en el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, a la cual el pintor juchiteco no pudo entrar, ella le mostró un folleto acerca de El Maíz Transgénico. Él lo leyó, así mismo en voz de los autores se enteró del peligro en que se halla (todavía) el maíz aborigen (huala’dxi’, dicen en lengua zapoteca). Tomó su teléfono y llamó a su Comité Pro Oaxaca y dijo: “hay que hacer 50,000 copias de este folleto y deben ser repartidas en todas las escuelas de Oaxaca”.

En la memoria brinca su rechazo a unas bancas de concreto que un gobernador pretendía colocar en el zócalo de Oaxaca, en sustitución de aquellas hechas en hierro forjado que permanecían ahí desde muchas décadas atrás.

O su objeción a que se instalara un establecimiento de hamburguesas “transnacionales” en el mismo centro histórico de la capital oaxaqueña. Ambas protestas, bancas y hamburguesería, fueron apoyadas por vecinas y vecinos de la verde Antequera y se dio marcha atrás a la pretensión orígine,

O las largas gestiones realizadas por el Maestro para que el Gobierno federal adquiriera una abandonada fábrica de hilados y tejidos, en la comunidad de San Agustín Etla, en la que más tarde Él (con irreverente mayúscula) habría de conformar el espléndido proyecto del Centro de las Artes de San Agustín (CaSA), con la participación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Quién en Oaxaca puede olvidar el establecimiento de la biblioteca para ciegos “Jorge Luis Borges”, el Centro Fotográfico “Manuel Álvarez Bravo”, el luminoso Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que ha albergado maravillosas exposiciones, guarda miles de libros relacionados con las artes visuales y fue el vehículo para atesorar la valiosísima colección “José F. Gómez”, que fue luego entregada en comodato al INBA por el sabio Toledo, en una ceremonia donde esa institución le dio a cambio al maestro una moneda de a peso.

Yendo un poco más atrás llegamos al sexenio de Heladio Ramírez López, cuando en febrero de 1992 se inauguró el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el MACO, a instancias del artista juchiteco. De quién más.

Por supuesto que no puedo olvidar la lucha que él encabezó para evitar que un inmueble colonial fuera dado en comodato a una cadena hotelera del extranjero. Un movimiento que fue el inicio de la fundación ProOax, patrocinada por el pintor, y que ha emprendido acciones a favor de la sociedad, como la defensa del maíz y del patrimonio cultural, promoción de la lectura y la presentación de los 43 estudiantes desaparecidos, de la Normal de Ayotzinapa.

Finalmente, debo mencionar lo que fue acaso el primer paso del gran artista en la gestión a favor nuestro, me refiero por supuesto a las acciones encaminadas a la creación de la Casa de la Cultura de Juchitán, inicialmente llamada Casa de la Cultura del Istmo, abierta al público en marzo de 1972, y que ha sido espacio germinal de músicos, escritores y pintores.

A la vuelta de las décadas nadie se acordará de nefastos gobernadores, corruptos presidentes, deleznables legisladores, pero estoy seguro de que la luz de Toledo seguirá iluminando el corazón de mucha gente.

Por lo pronto en el callejón del encanto brilla una luz con tu nombre, hermano Francisco.

Santa María Xadani, 29 de octubre del pandémico 2020.