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Sat, Nov

Diferentes usos del huipil de cabeza*

Istmo
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Para los convites y para la calle, el huipil se lleva colgado de la cabeza por el holán, formando así un resplandor grande sobre la frente.


En visitas, se cuelga simplemente de los hombros por el lado del holán y entonces queda el resplandor en la espalda.
Para la iglesia, se introduce la cabeza por el escote o cuello, a modo de que la cara quede aureolada, como se ve en los billetes de diez pesos del Banco de México, de la emisión de 1937.
Ante el altar sagrado, la novia introduce también la cabeza en el escote del huipil bajando éste hasta su garganta. Las mangas deben caer precisamente en los hombros a modo de charretera, aunque se usan más por delante y por detrás –en el pecho y en la espalda— como se puede ver en el grabado del traje de novia.
Se usan las clases de huipil de cabeza: uno que se hace con finísima blonda de seda insuperable de bellos colores, con holán, mangas y cuello de fina tela blanca también, muy plisado y almidonado; otro que lleva el cuerpo, mangas, cuello y holán de tela blanca, de encajes y tiras bordadas, igualmente plisadas y almidonadas. El primer tipo es para niñas, señoritas y señoras jóvenes y el segundo es para uso exclusivo de las ancianas. En los trajes de luto, el cuerpo del huipil es negro, pero lo holanes del cuerpo y mangas, siempre deben de ser de encajes, tiras bordadas o tela fina de color blanco, de modo que en el huipil de cabeza siempre dominan los encajes blancos. En Tehuantepec suelen usarse para estos holanes de huipil de cabeza encajes de hilo de oro, especialmente en los matrimonios elegantes.

*Tomado del libro “Tradiciones y Leyendas del Istmo de Tehuantepec”/Autor: Gilberto Orozco/Revista Musical/año 1946