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Fri, Nov

Dani Guessa – Ixtepec

Istmo
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“Si acaso fallezco, me llevas al centro
allá San Jerónimo me dará consuelo.”
Guigu bicu de LMH

I

Dani Guessa lo nombran los ancianos, y los que no han olvidado la lengua madre, al hoy Ciudad Ixtepec. Sobre los orígenes del nombre dan referencias los antropólogos Roberto Zarate Moran y Raúl Alejandro Mena Gallegos en el libro “San Jeronimo Taniqueza”, quienes argumentan que el pueblo de San Jerónimo Iztepec era nombrado por los originarios de las tierras como “Taniqueza”.
De acuerdo a las investigaciones de los especialistas, en los registros bautismales del siglo XVI se encontró que los curas dominicos nombraban a Iztepec ( nombre náhuatl) San Jerónimo Taniqueza, que traducido sería “en el cerro del cuchillo de obsidiana o el cerro precioso.
“Aquí dani, es un variante del zapoteco “cerro”, y “queza” en zapoteco antiguo, cuchillo de obsidiana o preciosidad, lo que nos hace pensar que originalmente el nombre en zapoteco es de Taniqueza, con la llegada de los españoles y la evangelización se le denominó San Jerónimo Taniqueza , lugar de ritos y ceremonias, es decir el paraje denominado Zopiloapan.”
El nombre Taniqueza pasó modificándose hasta el día de hoy tal y como lo dicen los ancianos en zapoteco, “Daniguessa, dani -cerro y guesssa- cuchillo o preciosidad. El “cerro del cuchillo de sacrificio” o “cerro precioso, en alusión al cuchillo y sacrificio y además considerando a Zopiloapan “montaña sagrada”, explican en el libro sobre arqueología, historia e identidad del pueblo zapoteca del Istmo de Tehuantepec, Ixtepec.
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II

Ciudad Ixtepec fue y es uno de los puntos estratégicos, militar y geográficamente, del istmo mexicano, tan es así que en los años cuarenta “ para poder establecer un puente aéreo por Suramérica en caso de ataques en la Segunda Guerra Mundial”, se construyó la Base Aérea Militar N.2, que hasta el día de hoy funciona. En tiempos de guerra, el gobierno mexicano permitió desde allí “el reabastecimiento de combustibles de las aeronaves aliadas (Estados Unidos), con destino a detener el avance del imperio japonés sobre el pacifico, que amenazaba al continente americano.”
De acuerdo a la “Enciclopedia de los municipios de México”, en la Segunda Guerra Mundial igualmente se dio la gran participación de valientes jeromeños, “patrióticamente lucharon en las filipinas por la defensa de la libertad y la justicia contra los japonese.”
Según el libro “¿Cuánto sabe usted de Ciudad Ixtepec?” de Gaspar Gómez Rousell, en esta población existió una fábrica de cerveza denominada “ La Zapoteca; durando varios años, después la empresa Moctezuma de Orizaba la compra, cambiando a Cervecería del Istmo S.A.; en dicha industria se producía cerveza de barril para uso local y exportación”.
Con la construcción del ferrocarril y la activación del comercio, los migrantes empezaron a llegar, los primeros fueron la mano de obra china que trabajaba en la construcción del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec a finales del siglo XIX, después llegaron irakíes, árabes, libaneses, españoles, franceses, japoneses y hasta un ruso, la muestra de esa gran mezcla de razas se puede observar en las tumbas del panteón viejo.
La ciudad continúa siendo un punto estratégico para las migraciones, aunque ahora sea el de Centroamérica y Sudamérica. La población lucha por reactivar su pasado imperio comercial en la región, actualmente se nota su repunte en materia comercial, convirtiéndose en punto neurálgico para los pueblos de la sierra Mixe- Zapoteca.
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III

LA VIDA DIARIA EN EL IXTEPEC DEL AYER
(LADISLAO SANTIAGO ENRIQUEZ. 1916)

LAS AMONESTACIONES
Otros tiempos fueron aquellos: si ves un anciano que se aproxima abraza tus brazos y dale un beso en el dorso de la mano. Antes, mi papá; cuando me regalaban una calabaza, una sandía y llegaba con él a la casa:
-¡Xhey! ¿Dónde lo agarraste?
-Fulano me lo dio
-¡Xhey! Vete a ver si es verdad, le decía a mi difunta madre
¡Cuidado! ¡avisado! Que no te vayan a sorprender en una mentira porque te daban una buena paliza. La gente temía.

UNA MANO DE ALCÍBAR Y OTRA DE ALMÍBAR
Antes la gente estaba controlada, estaba bajo una orden. Antes cuando uno fallaba, el padre tenía un balsón para azotar al que falló, pero te decía tu falta:
-Hijo, te voy a pegar para que no lo vuelvas a hacer
Para la siguiente vez que me dijeras:
-Vamos allá
-No, me va a pegar mi papá, no voy a ir.

EL ANGELUS: LA HORA DE LA ORACIÓN
En mi infancia cuando tocaban las campanas de la iglesia para llamar a oración la gente se arrodillaba en donde quiera que estuviera: en la calle, dentro de la casa, se persignaban. Y si se encontraba con cualquier persona saludaba. En ese tiempo yo tenía como ocho o diez años. Ahora, amigo, ya todo se fue: todo se acabó y se terminó.

LAS FIESTAS RELIGIOSAS
En la iglesia de Ixtepec hubo un caballo da meadera de color melado, decimos. Entonces, en la Semana Santa se le adornaba con listones de todos los colores: color grana, amarillo, verde. Este animal iba detrás del Santo Entierro, iba siguiendo la procesión: ¡Taca, taca, taca! Toda la noche había ruido, todo el día había ruido. Ahora ni quien se acuerde de la Semanana Santa, todo ha quedado atrás, todo se ha olvidado.

CUARTO VIERNES: CHIHUITÁN
En aquel tiempo, aquí pasaba mucha gente para ir a la fiesta de Chihuitán: hileras e hileras de carretas con toldo pasaban. Venían los juchitecos, los extranjeros mixes trayendo mecate, ajo, cebolla, hierbas medicinales. Allí estaban sentados los mixes, cuando se les acercaron estas dos mujeres cabronas, les dijeron:
-¿Qué precio tienen sus productos?
-Tanto, tanto; dijeron
Entonces estas mujeres se recogieron las enaguas y se sentaron en cuclillas frente a ellos. Los mixes se quedaron perplejos mirandole las vaginas a las mujeres. Se les fue el entendimiento. Las mujeres se levantaron y se llevaron todas las mercancias. No cobraron, se les fue la razón.

LA CACERÍA
Antes, aquí en mi pueblo si tenías ganas de atrapar como diez o veinte iguanas ni bien has avanzado veinte metros ya las atrapaste: ¡estaba lleno de iguanas! ¡Nunca pensé que se acabaran! Hubo una pequeña especie llamada gumaga, les decimos nguiu: nadie los tomaba en cuenta, estaban llenos en los árboles. Ahora ya ni esos animales encontrarás: barrieron el monte. ¿Los venados? como los chivos: eran manadas. En la temporada que el cachimbo daba flor: venía uno, venía otro y otro más. Escoge cuál vas a matar. ¿Los conejos? Había noches que matábamos como cuarenta. El río se llenó de pescados: mojarras, guyaga. En fin, en mi pueblo hubo vida.

HERBOLARIA

1.-Dolor de estómago. Para el dolor de estómago es necesario tostar pimienta, anís, eneldo y nuez moscada y que se muelan, que se muelan muy finamente. Con eso se prepara un té que se le da al enfermo para que tome
2.-Inflamación: Eso se cura con la corteza tierna del palo de mezquite y manzanilla. Que hiervan los dos y se le agrega un remedio que yo preparo, es un polvo.
3.-Granos en la garganta. Esta enfermedad, el toloache morado lo cura, aunque es un veneno, mata. La gente que no teme lo emplea, hace gárgaras con él. Apaga los granos.
4.-El mal de la espina. Este mal surge por celos: si tienes dos hijos y a uno de ellos quieres más, el otro se enfermará, le saldrán unas espinas en el cuerpo, solo llorará de manera enfermiza, siempre estará ceñudo, sensible. Pero esta enfermedad se cura con el orín del venado y una pluma. Toma la pluma y frótalo sobre el cuerpo hacia arriba, siempre hacia arriba para que tumbes las espinas. Otra opción es llevarlo al río, en donde arena fina, asimismo, frótalo hacia arriba para que se cure.