18
Tue, Dec

5 de Septiembre de 1866, relación histórica de un veterano Francisco León. (4)

Istmo
Typography

El día 4 de septiembre de 1866. Las fuerzas invasoras e imperialistas al mando del General don Luciano Prieto con un efectivo de más de 2,500 hombres, pernoctaron en Ixtaltepec, distrito de Juchitán. Una partida de estas fuerzas persiguió en las playas del rio de esta población al soldado de caballería, Víctor Serna y al que esto describe, habiéndose cruzado algunos tiros entre perseguidores y perseguidos.


Día 5, Juchitán tenía el batallón “Zaragoza” al mando del valiente coronel don Crisóforo Canseco con un efectivo de cuatrocientos hombres armados con fusiles viejos. Este batallón fue formado con gentes de este Estado y el de Chiapas, enviados por el General Domínguez, tenía una pieza de artillería muy antigua.
El Coronel Canseco se situó con su batallón al norte de la población, cerca de la hoy Estación del Ferrocarril Panamericano, colocó convenientemente la viejísima pieza de artillería, que hoy se encuentra a la entrada del Jardín Carlos Pacheco y esperó al enemigo.
En Juchitán se encontraban los patriotas del pueblo de San Blas, al mando del licenciado don Benigno Cartas y sus hermanos Adelaido y Zabulón y otros cuyos nombres no recuerdo.
Los juchitecos eran encabezados por el muy valiente y patriota don Marcos Matus y sus subordinados señores Pedro Gallegos, Albino y Felipe López Lena, Cosme Gómez y otros patriotas cuyos nombres tampoco recuerdo.
En las primeras horas de la mañana de este día (5 de septiembre de 1866), el enemigo se presentó al Norte de la población, siendo tiroteados por nuestras guerrillas desde unos dos kilómetros antes de llegar.
Una vez en las orillas del pueblo, fue recibido por el fuego del batallón de “Zaragoza” que peleó sin igual bravura, hasta ser completamente desbaratado por la enorme superioridad de la fuerza enemiga que se apodero de la vieja pieza de artillería y la clavó.
Una vez nulificado el batallón “Zaragoza”, las fuerzas enemigas entraron a la población en donde fueron recibidos por el fuego de los juchitecos y blaseños que, malísimamente armados, sostuvieron reñidísimo combate con los invasores. Tres veces los nuestros fueron rechazados debido a la superioridad del enemigo. En la última, los nuestros fueron perseguidos hasta donde hoy se encuentra el panteón general de aquella población. El enemigo incendió la población en la parte que se extiende a la orilla del río.
Nuestros derrotados se alejaron hacia el Oriente, hasta el punto denominado “Pozo Peralta”, en donde las mujeres juchitecas habían establecido un grueso cordón con el fin de proveer víveres a sus combatientes.

 

Estas mujeres, que nada tienen que envidiar a las espartanas, al ver llegar a los suyos en derrota, se enfurecieron y gritaron: ¡Dennos esas armas y nosotras pelearemos si es que ustedes ya se acobardaron! ¡No tenemos nada en el estómago, hemos peleado desde muy temprano y ya es medio día! Gritaban los derrotados. ¡Aquí hay qué comer! ¡Coman y vuelvan al combate! Gritaban las mujeres, ofreciendo abundante comida a aquellos hambrientos y derrotados soldados del pueblo.
En esos momentos llegaba el que esto escribe con las gentes de la rancherías de Rancho Guviña, (Sic) Paso Limón, La Palma, Chicapa, Zapotal y demás rancherías del Oriente. Después de haber comido algo, nos dirigimos otra ves sobre la población ocupada por el enemigo. Las mujeres habían inflamado en alto grado el patriotismo de los Juchitecos y los Blaseños y cada uno se consideró feliz de morir antes de huir.
Volvió otra vez el combate, pero esta vez el enemigo comprendió que su superioridad en organización y armamentos era enteramente inútil ante el patriotismo y bravura de los nuestros. El General Prieto fue herido. El fuego certero de los nuestros favorecido por la información compacta de los invasores, causó muchas bajas. En vano sus jefes quisieron efectuar una retirada, todo fue inútil; el desorden cundió en sus filas y los nuestros recobraron la vieja pieza de artillería que le había sido quitada y se apoderaron de dos piezas rayadas que había llevado la columna invasora. La persecución fue tenaz y al número de muertos del enemigo se calculó en más de ochocientos hombres. Nuestras bajas fueron relativamente pocas debido a la manera de pelear de aquellas gentes. Perdimos, sí, algunos ameritados jefes, entre ellos el heroico Albino López Lena.
Los señores General Juvencio Robles, Coronel Adelaido Cartas, Capitán Francisco Orozco, don Apolonio Toledo, don Prisciliano Martínez, y muchos otros supervivientes pueden dar fe de los hechos narrados.
Repitiéndole mis agradecimientos por la publicación de esta carta cuyo único objeto es establecer la verdad histórica en el asunto, me suscribo de Ud. Muy atento y S.S.

Francisco León


 

Nota de la Redacción:

Efectivamente, el señor Coronel León, estimable veterano, tiene razón en este particular, más hemos de hacer notar que nosotros hablamos del 3 de octubre como victoria inicial del triunfo de la Republica, puesto que a partir de esta fecha la suerte frecuentemente adversa a los imperialistas, cosas que no sucedió antes.

Establecemos este concepto, para que las cosas queden en su lugar, y crea nuestro honorable remitente que le agradecemos de todas veras su atención.
Comentario a la nota de la Redacción de “El Avance” que aparece en la página anterior (5)
Antes que la victoria del tres de octubre está la del cinco de septiembre, la cual por consiguiente, debe considerarse como “Victoria Inicial” del triunfo de la Republica, obtenida en Juchitán por fuerzas Republicanas, Juchitecas y San Blaseñas que también dependían del jefe de las Operaciones del Sur, Gral. De División Porfirio Díaz, a quien se le rindió el parte correspondiente a ese hecho de armas.
Además, mi padre me contaba que al recibir el General Díaz dicho parte, ordenó que las dos piezas rayadas y el armamento quitados al enemigo el cinco de septiembre, se le llevaran violentamente a su Cuartel General, en las cercanías de Miahuatlán, cosas que se efectuó desde luego, quedando estos elementos de guerra en poder del General Díaz antes de la batalla de Miahuatlán. Por consiguiente, la victoria obtenida por los juchitecos y sanblaseños el cinco de septiembre de 1866, no solo fue la victoria inicial para el triunfo de la República, sino que también contribuyó a obtener la del tres de octubre en Miahuatlán con el refuerzo de la artillería, armamento y parque quitados al enemigo en Juchitán el cinco de septiembre.
Por otra parte, de no haber sido completamente destrozados como lo fueron los franco – imperialistas en Juchitán, el general Díaz hubiera tenido esas fuerzas enemigas a su retaguardia, cosa que le hubiera imposibilitado, o por o menos demorado sus triunfos en Miahuatlán, la Carbonera, Oaxaca y Puebla.
Es, pues, de justicia dar a la batalla del cinco de septiembre de 1866 en Juchitán la importancia y trascendencia histórica que se merece.
México, D. F. Julio 11 de 1941

Ricardo León


(4) Este documento lo escribió el Sr. Francisco León, dirigiéndose a el Director del periódico “El Avance” el día 4 de octubre de 1911 en donde le dice: En el número 234 de “El Avance” correspondiente a esta fecha y bajo el titulo “protestamos, Ciudadano Juárez”, aparece un editorial en el que se afirma que en la batalla de Miahuatlán librada el 3 de octubre de 1866, se obtuvo el primer triunfo de armas sobre los invasores y los imperialistas y, consecuente con la idea de la justicia expresada por el autor de dicha editorial al asentar que hay que dar a cada quien lo que le pertenece, me permito suplicar a Ud. que, como rectificación histórica sobre este particular, se digne dar cabida en las columnas de su acreditado diario a los siguientes apuntes históricos, por los que verá que el triunfo de armas obtenidos por los pueblos de Juchitán y San Blas sobre las huestes invasoras e imperialistas el 5 de septiembre de 1866, fue anterior al de Miahuatlán. Estando seguro que, será imparcial en este asunto, se servirá UD. Acceder a mi súplica, le anticipo mis sinceros agradecimientos y paso desde luego a exponerle mis mencionados apuntes históricos.

(5) Tomado de un legajo en papel copia mecanografiada que fuera propiedad del archivo particular del Sr. Ing. Ricardo León, proporcionado por el Sr. Fernando Reyes Vera.

*Tomado del libro: LA BATALLA DE JUCHITAN 5 DE SEPTIEMBRE 150 Aniversario
Impreso por: Honorable Congreso del Estado Libre y Soberano de Oaxaca en Septiembre de 2016