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Tue, Jul

Inquisiciones

Istmo
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Los zapotecas llamaron Pitao, (sierra), Pitóo, (Valle) y Bidóo (Istmo) a cualquiera de sus múltiples divinidades. Porque con los datos que nos llegaron los misioneros que vinieron con la Conquista, examinando las palabras que nos ha transmitido la tradición para significar las deidades de dicha raza, no es posible llegar la conclusión de que existiera en ella la creencia en el Dios infinito de las religiones monoteístas.

El Padre Gay, citando a Burgoa manifiesta en su historia de Oaxaca que el Dios venerado en Mitla era “incorpóreo”, pues lo designaban con el nombre de Pitao; común a los espíritus; pero que no era un espíritu común; sino superior a todos los demás y dotado de atributos que le eran exclusivos: eran increados, porque le llamaban piyetao, piyexoo; era infinito, sin principio e inmortal, lo que expresaba llamándole Coqui – cilla, Xetaó Pollexo; había sido el creador del universo: Pitao Cozaana; especialmente era el autor de los hombres y de los peces, Huichaana; y por él se sostenían y gobernaban todas las criaturas, por lo que le decían Coquiza, Chibatuya, Cozaanatao. A este espíritu supremo, cuyos atributos que tan lacónica como enérgicamente caracteriza le idioma zapoteco, estaban subordinados todos los espíritus o genios superiores, cada uno de los cuales tenía su empleo en el régimen del mundo”.
El termino pitao cuya etimología ya hemos estudiado en alguna ocasión, está compuesto de dos voces. Pi, en la Sierra, es be o bi en el Valle y bi en el Istmo, y significa como ya lo hemos manifestado repetidas veces viento, soplo, aliento, alma. La desinencia tao, too que todavía se conserva en el zapoteco de Cajonos, denota cantidad y se aplica a todo lo que en esta categoría es superlativo. Pitao, pitóo, bidao bidóo, en consecuencia, en su connotación, más espiritualizada, por decirlo así, significa Gran Aliento o Gran Espíritu. Pero de que sea lo más grande que se quiera, lo más sutil que se pretenda, de ello no se deduce que sea increado, inmortal, absoluto e infinito. El pitao o bidóo zapoteca, no corresponde al concepto, ni con mucho, de Dios en su carácter monoteísta, según las religiones sintéticas. El termino pitao era completamente genérico y se aplicaba a la multitud de deidades patrocinaban y vigilaban todas las manifestaciones de la vida y los fenómenos de la naturaleza. Prueba de ello es que los formularios que utilizaron los misioneros que vinieron a evangelizar a nuestras razas nativas, cuando se quería designar al Dios del catolicismo, se empleaba la palabra Dios, degenerada más tarde en el término diuchi (ch francesa), o bien al vocablo pitao se añadía el nombre propio, Dios, para definir el concepto especifico de éste. ¿Has hecho actos de fe, esperanza y caridad en este año que pasó? Penillo chiña stenni quella rielilachy Bitoo Dios, stenni quella rybeezali quella conuachy, xtinni Bitoo Dios, yzry cottete? (Valle). Huyanachylo Diuxi, guidubi lachidolo n{e guidubi xialmalo? ¿Huayunnilo cree Diuxi; huabezalo Diuxhi, huyanachylo Diuxhi yza gudyi ry? (Istmo) ¿Has adorado a Dios con todo tu corazón y con toda el alma? ¿Has esperado a Dios, has amado a Dios durante el año que paso?
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En tanto que los padres de la Iglesia no tuvieron necesidad de emplear palabras castellanas para expresar as ideas de cielo o infierno, se vieron obligados a servirse de la dirección de Dios, o asociar a la voz de pitao la de Dios, para mencionar el nombre de la suprema divinidad monoteísta. No creo, pues que tenga fundamento serio el aserto de los padres de la Iglesia Católica que asignaron a la conciencia zapoteca el grado de evolución superior correspondiente al monoteísmo de las grandes religiones sintéticas. Tiene mayor base científica el criterio que sustentamos, sobre que la palabra pitao como genérico de la divinidad, abarca tan sólo la actuación personal de una diversidad de genios benéficos y protectores que presidian las principales manifestaciones de la vida y de la naturaleza. Las expresiones que nos transmite el Padre Burgoa como significativas del Dios increado, Piyetao, PIyexoo, no contienen ninguna idea que pudiera indicar esas circunstancias, pues Piyetao es igual a Pixoo, Piye según ya lo expusimos al tratarse del examen lingüístico del Tonalamatl zapoteca, da la idea de tiempo, de elemento generador del día, de la luz, pero este concepto, no es lógico derivar consecuencias míticas de las trascendencias que indica Burgoa en el presente caso: Xetao Piyexao, nada tiene que ver con lo infinito. Sin principio e inmortal, pues xe es lo mismo que chííe (che francesa) aliento, (Valle); xao es el mismo xoo de Piyexoo, pues en zapoteco las terminaciones en oo resultan en ao en sus diversos dialectos como en pitoó, pitao; guendarao, comer; yohotoo, yohatao, iglesia. El concepto del Piatao Cozaana tiene cierta relación, aunque con alcance completamente materialista, con la calidad o facultad creadora, pues puede traducirse literalmente al castellano con la divinidad que preside el alumbramiento de todos los seres. La palabra Huichaana no involucra nada que se refiera especialmente a hombres y a peces, y se deriva del verbo richaana (che francesa) y significa “parir” por último, en Cozaanatao volvemos a encontrar el verbo richaana y la desinencia tao que significa grandeza. La enormidad, siendo de creerse que la voz chibatiya quiere decir “que está arriba, o bien, aplicada a cozaanatao, después de la Conquista para denotar la relación diabólica, proceda de chibatée, condenado, maldito (valle), chibadii; (Istmo).
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Lo que puede asegurarse sin el menor atisbo de duda es que los zapotecas tenían un genio protector de la abundancia, Pitao Cocobi que llamaríamos hoy, de la primavera o de los renuevos, genio que preside la estación gozixigaa: cocobi es tanto como en el Istmo gucubi, raíz nueva, capullo vernal; un Dios de las Lluvias, Pitao Cosijo, (cosijo, rayo en la Sierra y en Valle); un Dios de la caza y de la pesca, Pitao cozana, de gozze. (z francesa) Valle e Istmo, caza o pesca; otra de los terremotos, Pitao Xoo, quizás el más poderoso de las deidades por su potestad, para sacudir la tierra, otro que prodigaba el sueño y los ensueños, Pitao peccala; becalla sueño, (Valle); bacanda (Istmo); otro que intervenía en los augurios, Pitao Peeci o Peezi, (de aquí viene Pezelao). El Dios Pezelao morador de santuario de Mitla, fue confundido después de la llegada de los españoles con el diablo de la religión católica, llamado en el Valle bezeldó y en el Istmo bazendó. A los idolatras les llamaban los misioneros en zapoteco del Valle, Benehuexoxibibezeló, gente que se arrodilla ante Pezelao, o el demonio.

Los zapotecas rendían también culto a los astros. El centro de la adoración principal era, sin duda, el Sol, denominado gopija (j francesa). Esta palabra es la que entra seguramente en Huichadoo, o Huijatao, nombre que se le daba al sumo sacerdote y encargado de Mitla. El Huijatóo es el Gran Sol. Por eso Burgoa lo llamó “El Gran Atalaya, el que lo ve todo”. Por eso los plebeyos se cubrían a su paso el rostro para no morir, de atreverse a mirarlo. El Sol también deslumbraba con sus rayos. Así como en la Indochina y en el Siam el Buda vivió en la reencarnación del Gran Gautama, entre los zapotecas, el Huijatóo de Mitla, era indudablemente la representación humana y viva del Sol.

*Tomado del Periódico “NEZA”, Órgano de la Nueva Sociedad de Estudiantes Juchitecos/Marzo de 1936/México D.F.