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Las fuerzas juaristas son derrotadas en Tehuantepec

Istmo
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Noticias del Imperio – Las fuerzas juaristas son derrotadas en Tehuantepec.

Para el otoño de 1865 y después de un periodo difícil para los seguidores de la Republica en el Istmo de Tehuantepec, que incluso tuvieron que retirarse a territorio chiapaneco, la situación tendía a estabilizarse.

A pesar de los deseos del visitador imperial Juan Pablo Franco, alentado por sus correligionarios istmeños, no fue autorizada por el alto mando francés, una expedición militar en contra del foco liberal concentrado en Juchitán.

Para desesperación del prefecto Petríz, residente en Tehuantepec, cada día que pasaba, los juchitecos de Cosme Gómez y aliados, entre ellos efectivos chiapanecos y de San Blas, realizaban movimientos que hacían temer un ataque en regla contra el bastión imperialista de la región.

Un día después de la celebración religiosa de los Reyes Magos, el 7 de enero de 1866, las fuerzas de la chinaca cayeron sobre la cabecera del departamento. No obstante, el resultado adverso, el ataque, en sí mismo, significó un momento clave en la reorganización de la causa liberal en el Istmo de Tehuantepec, y antecedente necesario de la vitoria del 5 de septiembre del mismo año, la cual como sabemos, marcó el ocaso de la causa imperial en aquellas tierras.

El parte militar y su presentación fue tomado del alcance a la edición 89 del Boletín Oficial de la prefectura del departamento de Oaxaca, que se localiza en la Hemeroteca Pública de Oaxaca (FJRC)
Al calce al número 89 del Boletín Oficial
Oaxaca enero de 1866
TEHUANTEPEC
< La buena causa ha adquirido un nuevo y brillante triunfo.
Los disidentes de Figueroa, abandonando sus madrigueras y unidos a los pueblos del Juchitán y fuerzas de Chiapas, han sufrido un descalabro completo en el ataque que emprendieron sobre la heroica población de Tehuantepec.
Por cartas particulares sabemos algunos pormenores de tan notable hecho de armas.
Fuerzas Juaristas2
El empuje fue vigoroso, nos dicen, pero la defensa fue brillante. El entusiasmo de los soldados imperiales no conoció limite; sin aguardar el enemigo, tras sus trincheras, las saltaron llenos de arrojo, saliendo a su encuentro con el mayor denuedo; varios soldados heridos, a quienes se quería transportar a la ambulancia, pedían a gritos continuar en medio de la refriega; todos protestaban con un entusiasmo, su decisión por el Imperio.
Las tropas enemigas emprendieron, después de su derrota, no ya una retirada, sino una fuga vergonzosa, dejando todo el parque con que contaban y una cantidad mayor de muertos que la señalaba en el parte, pues se estaban recogiendo otros más.
La población de Tehuantepec se ha hecho acreedora por su bella conducta en estas circunstancias a la estimación pública. Sus defensores son unas valientes; la confianza en sí mismos, el desprecio del mayor número, la indiferencia ante el fuego y el peligro constituye los rasgos predominantes en este combate glorioso.
Los felicitamos cordialmente, lo mismo que a su esforzado jefe del señor general D. Luciano Prieto, en cuyas acertadas disposiciones y conocida pericia, siempre hemos confiado para la seguridad de Tehuantepec.>>
<No puedo en el acto decir acertivamente las pérdidas del enemigo, porque me ocupo de la organización de la plaza; pero puedo asegurar a V.S. que son cerca de cien sus muertos, entre los que se encuentra Macsimiliano R. Vera. En nuestro poder han quedado cosa de cien fusiles, seis cajones de parque y algunos caballos. Por nuestra parte, según las noticias que tengo, hemos tenido siete muertos, incluso un oficial y treinta heridos algunos de gravedad.
Por la poca caballería de esta plaza no pude emprender una constante persecución hasta destruir al enemigo; sin embargo, con solo treinta caballos se le siguió muy cerca, causándole algunos perjuicios, casi una legua, hasta que se internaron en los bosques.
Luego que reciba las partes circunstanciales y se levante el campo daré el parte detallado, sirviéndose V.S. entre tanto, recibir mis felicitaciones, que le suplico sea muy servido transmitir al Supremo Gobierno, por el espléndido triunfo que han alcanzado las armas imperiales.
Dios guarde a V.S. muchos años.
El general perfecto superior político Luciano Prieto. – Señor Visitador Imperial. – Oaxaca.>>

*Tomado de la Revista “Guchachi reza”, número 38/marzo-abril 1993/Documento Histórico.