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Thu, Jun

El árbol milenario de Juchitán: El Pochote

Istmo
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A lo largo de la rivera del río de Juchitán, crecen uno de los árboles más singulares y característico de la región tropical istmeña. Se trata del pochote o la ceiba, árbol milenario de tronco grueso, frondoso, con grandes ramas que da mucha sombra, bajo las cuales cualquier caminante descansa hasta que le da sueño. Este árbol da flores pequeñas de color rosa con un líquido o manjar de los chupamirtos, su fruto grueso parecido al tamaño y forma de un aguacate, que en zapoteco le llamamos Pombo, su contenido es de gajos que al exponerse al sol dentro de bolsas de manta se esponja y se convierte en algodón. Este algodón es utilizado por las familias para elaborar cojines, almohadas, colchonetas.
 
Económicamente es una planta importante para las personas que tienen esta especie en el patio de su casa. Es un árbol útil representativo, singular gigantesco, extraordinario, tiene un tronco corpulento con espinas en su base principal, florece y da frutos cada cinco años, hay algunos que no dan frutos.PochoteJuchitan2
 
Entre los zapotecas existe una leyenda y la creencia que de esta especie hay unos que son masculinos y nunca dan frutos y los que dan frutos y la especie que los dan cada año son femeninos, es decir contienen los dos sexos. Árbol de pochote que tiene dos yemas o nudos en su tronco principal se dice que es un árbol femenino y que los nudos constituyen sus senos.
 
Para cortar el Pombo se requiere de mucha destreza y valentía se contrata a unos señores especialistas en subir a los árboles y en cortar el fruto, son hombres audaces, porque la labor es peligrosa, no cualquiera puede subir a estos árboles gigantescos y hasta en sus ramas delgadas, frágiles, para sostenerse y cortar sus frutos.PochoteJuchitan3
 
Durante muchos años estos árboles frondosos fueron los paisajes más admirados y plasmados en lienzos de los pintores y artistas plásticos que llegaban a Juchitán, se pasaban varias horas incluso días pintando con las chozas y casa cubiertas por ramas largas y frondosas, debajo de las cuales descansaban las mujeres zapotecas que regresaban del mercado con una canasta en la cabeza.
 
En la década de los cuarenta y cincuenta llegaron pintores, invitados por paisanos distinguidos a Juchitán, se quedaban pasmados de la belleza y esplendor del pochote, ellos fueron los primeros en plasmar en sus lienzos este paisaje tropical con la ceiba como árbol representativo, entre los pintores se puede mencionar a Miguel Covarrubias, Raúl Anguiano, Edmundo Aquino, Luis Nishizawa, Mario Alcántara y otros, no menos famosos.
 
Tomado del libro: Reminiscencias de la tierra nativa.
Autor: Aurelio Gallegos
Primera Edición: 2003
Edición: Fundación todos por el istmo, A. C.