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Thu, Dec

Los niños del 65

Istmo
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En el año de 1965, llego una invitación para que el equipo infantil de Chihuitán fuera a jugar al vecino pueblo de Ixtaltepec. Algunos ya sabían sobre la forma de jugar de nuestros niños y esta fue la razón e interés de que estos se “midieran” contra el equipo que ya había obtenido el campeonato estatal de esa categoría. ¡Imagínense! ¡Jugar contra los campeones!

Los niños chihuitecos sólo sabían de practicar y jugar partidos amistosos en los campitos de sus barrios.

Para cumplir con esa invitación, el profesor Pedro Zarate Mendoza, manager del equipo de mayores de edad, entusiasmado dijo a los niños:
-¿Qué les parece? Creo que es importante que se vayan fogueando de otra manera.
A lo que alguien respondió:
-Maestro, es que nosotros no tenemos uniformes.
El profesor Pedro contestó:
-Pero tienen guantes, bates y pelotas ¿No con eso se juega el béisbol? Además, yo sé que tienen capacidad y conocimientos de este deporte. ¡Vamos, hombre!

Los muchachitos quedaron viéndose unos a otros y todos respondieron al mismo tiempo.
-¡Órale pues!

Entrenaron unos cuantos días, sólo para definir posiciones y ¡allá van!

Cuando se presentaron en el campo de los Guiati, francamente, los nuestros se impresionaron al ver a los contrarios bien uniformados y ordenados en su entrenamiento preliminar.
Pablo dijo:
-¿Ya ven? ¡Hasta spikes tienen!, nosotros apenas traemos huaraches. Pero, ni modo, ya estamos aquí.

El profesor Pedro los animó mientras “calentaban” el brazo, al tiempo que le dijo a Paulino:
-Tú vas primero, controla bien tus tiros.
Paulino tenía una “curva” increíble y una gran velocidad salía de su brazo derecho, que muy pocas veces se ve en niños de esa edad. Con ese picheo y batazos oportunos, nuestros niños ganaron por 9 carreras a 0.

¡Los ixtaltepecanos no lo creían! Habías sido derrotados por unos completos desconocidos. Desde entonces, la fama de nuestros niños creció. Después se enfrentaron a varios equipos de su edad en otras partes del Istmo, principalmente contra Unión Hidalgo y Comitancillo, que se ostentaban como buenos equipos. A ellos también se les ganó.

*Tomado del libro “Relatos y Retratos” /Autor: René Rueda Ruiz/2014/Santo Domingo, Chihuitán, Oaxaca.