22
Wed, May

Muxes: El tercer Sexo de México

Istmo
Typography

El primer nombre que tuvo Darina Guerra fue Jacinto. Su nuevo nombre lo escogió a los 15 años, cuando asumió su identidad como muxe. Darina nunca tuvo miedo de ser rechazada por quién es, y su familia y vecinos la apoyaron en la transición a su nueva identidad. En Juchitán, una ciudad en el estado de Oaxaca a 700 kilómetros al sureste de la Ciudad de México, ser muxe no es sinónimo de discriminación. Tampoco de exclusión. Ser muxe es tan natural como ser hombre o mujer.

Muxes Oaxaca2
“Soy muxe porque no soy mujer ni hombre. Soy hombre que tiene pensamientos de mujer”, dice Darina. Su mamá reconoció esto desde que su hijo era pequeño. “Cuando tenía 5 años, a la hora de la Zandunga, él escuchaba la música y corría por una de mis enaguas, se la ponía y bailaba. Ahí es que noté que mi hijo era diferente, que era muxe”, dice Rosalía Carballo, madre de Darina.
Hay dos tipos de muxes, las gunaa y los nguiiu. Las muxes gunaa son personas que nacieron como hombres pero que se identifican con la mujer, sienten atracción por hombres y asumen roles femeninos en la sociedad. Los muxes nguiiu son aquellos que nacieron como hombres y sienten atracción por otros hombres. Los zapotecas, el pueblo indígena que habita en Juchitán, reconocen a los y las muxes como un tercer sexo desde que tienen memoria. Se les respeta y celebra como parte integral de una cultura, centrada en la feminidad y la fertilidad.
Muxes Oaxaca3
“Desde las trincheras de las muxes, hemos ganado espacios que en ninguna otra parte se han ganado. Esto ha hecho que nuestra cultura sea tolerante a nuestra identidad”, dice Biiniza Carillo, una muxe. “La cultura zapoteca es guerrera. Tiene voz el hombre, tiene voz la mujer y también se le dio la voz al muxe para ganarse espacios. Somos luchadoras por nuestro cuerpo, nuestro espacio, nuestra casa”, dice.
Los y las muxes incluso tienen un rol social y económico definido dentro de la sociedad zapoteca. La mayoría asume labores tradicionalmente femeninas, como el bordado o la artesanía, a través de la cual preservan su cultura. “Los oficios que realizamos, desde el tiempo de nuestros antepasados, han sido solo para muxes. Cocineras, bordadoras, tejedoras, realizadoras de adornos y embellecedoras de mujeres son cinco oficios tradicionales de muxes”, dice Biiniza.
Muxes Oaxaca4
Sin embargo, no están obligadas a trabajar en estos rubros. Mientras muchas muxes encuentran oportunidades en los trabajos tradicionales, otras optan por otras profesiones. “Si van desarrollando habilidades artesanales o intelectuales y artísticas, se les va reconociendo por esas habilidades. Aquí si alguien es músico y es muxe, lo importante es que es músico, y él sabrá qué hace con su sexualidad”, dice la socióloga Marina Meneses, residente de Juchitán.
Muxes Oaxaca5

"Aquí las personas valen por su trabajo y su aporte a la comunidad. No valen por su dinero u orientación sexual patriarcal, eso pasa al segundo término. Lo que importa es cómo contribuyes a tu comunidad y de esa manera eres aceptado" dice la socióloga Marina Meneses.

Las muxes enfrentan algunas limitantes a los trabajos que pueden acceder, ya sea por cuestiones culturales, económicas o educativas. Socialmente no está aceptado que obtengan puestos políticos o de representación popular. Muchas escuelas no les permiten vestirse de mujeres, por lo cual abandonan sus estudios. Frente a la escasez de oportunidades económicas en los trabajos tradicionales, algunas optan por trabajos informales.
Muxes Oaxaca6
“La muxe vestida de mujer tiene dos opciones: la primera es quedarse en su comunidad y optar por estos oficios culturalmente asignados, o ser una luchadora social, para abrir espacios que mejoren la vida de las muxes; la otra, que puede ser una puerta falsa, es irse a otra ciudad y vivir en un esfera de humo de que va a ser aceptada como parte de otra identidad sexual”, dice Biiniza.

El reto que identifica Biiniza para las muxes es encontrar un balance entre el aprecio y respeto que reciben por parte de su comunidad, y a su vez, encontrar formas para sobrepasar los retos tradicionales que limitan su acceso a oportunidades académicas y de participación social.
Muxes Oaxaca7
La socióloga Marina Meneses identifica que existen elementos dentro de la cultura juchiteca que pueden fomentar una mayor equidad y participación laboral de las muxes. “Aquí las personas valen por su trabajo y su aporte a la comunidad. No valen por su dinero u orientación sexual patriarcal, eso pasa al segundo término. Lo que importa es cómo contribuyes a tu comunidad y de esa manera eres aceptado”, dice.
La forma que encontró Darina para contribuir a su comunidad es a través de un trabajo tradicional: la costura. Empezó con un curso de bordado, compró una máquina y empezó a trabajar para construir su propio negocio. Después de varios años, abrió su taller. “Mi taller para mí es mi vida, y mi trabajo es mi corazón”, dice.
Muxes Oaxaca8
En el BID estamos trabajando para promover la diversidad en nuestras operaciones y al interior de nuestra organización. Para ello se está elaborando el Plan de Acción de Diversidad, orientado a fomentar la inclusión de la población LGBT+, personas con discapacidad, afrodescendientes y el desarrollo con identidad de los pueblos indígenas a ser lanzado este 2019. Dentro del BID, establecimos una política para la protección de las personas LGBT+ en reconocimiento del enorme valor que trae a una organización una mayor diversidad sexual y de género, tal y como Juchitán, en Oaxaca, lo hace con la comunidad muxe.
Muxes Oaxaca9
Porque para Darina o Biiniza, su identidad de género no es opcional; es parte fundamental de quiénes son: “Si me dieran la oportunidad de volver a nacer y pudiera escoger nacer mujer o muxe, escogería ser muxe. Porque soy feliz como soy, siempre”, dice Darina.
Muxes Oaxaca10