22
Thu, Aug

Beeu Nayani

Istmo
Typography

Juchitán, corazón del Istmo, tierra exótica de incomprensible belleza, arrullada de leyendas. Dani Guiaati, Xadani, Guiengola, etc., y aparece a la luz una leyenda que se haya ya en el olvido y en la que doy a conocer: BEEU NAYANI, que traducido significa Luna Brillante que vivió en una época anterior a los bini gulasag.

Princesa muy querida en las comarcas de su reino, de su belleza llegó a saberse en otros reinos vecinos, y reyes, príncipes, prestos acudían con regalos, para sí ganarse la voluntad y la gracia de la princesa BEEU NAYANI; pero nuestra princesa con su porte altivo, poco caso hacía de los presentes, de las proporciones de casamiento, que reyes y príncipes, y grandes señores, que de tierras lejanas venían año por año a SAA BEEU (Fiesta en honor de la Diosa Luna a quien adoraban los más antiguos zapotecas).

Estas fiestas se verificaban apenas la Luna aparecía y duraba todo el periodo. Las gentes adoraban todas las puertas de sus casas con arcos hechos de palma bien tejida, pendiendo de ellos estrellas hechas de rosas.

Días antes de que la fiesta empezara, BEEU NAYANI recibía en palacio los donativos consistentes en ganado, tortugas, gallinas, iguanas, que la gente daba con entera voluntad para la llamada Cena de Luna, a la que asistía el pueblo.

Antes de la cena, se bailaba y se entonaban cantos en los que participaban los mejores músicos y poetas.

Una vez, después de la cena, un hombre anciano (binigoola) habló de la Luna y dijo:
Beeu hruzaanu ladu.
Beeu gudido guira xixee neza guidchi layuu,
Beeu gunineu guelacaui hraa zeyatihuadchi,
Beeu gunineu ví,
Beeu gunineu nisa.
Nii hrinabadulí yanna la:
Guinineu ladu,
Sica gunineu guelacaui, ne ví, ne nisa.

El pueblo entero enmudeció de momento ante las palabras del anciano, y sólo el canto melodioso de una flauta tocada con maestría por un creyente, hizo cambiar de pronto con su música todo el ritmo del ambiente.

Para BEEU NAYANI había llegado ya el tiempo del matrimonio y sólo faltaban unos días para que la Princesa, en el final de la fiesta, dijera ente el pueblo el nombre del príncipe o del rey con quien se iba a casar y a que reino pertenecía. Llego el señalado día y el pueblo reunido en palacio escuchó de los labios de BEEU YANI, estas palabras:
Guidchi hrisaca xtine:- Vidchiña dchii nuu guiraa xixetu ti gucaadiagatu naa, ti gannatu tungaa chiguichaganaya. Quii gana pa zunenaya latu ne ni cheguinie yana; quiii sachaganaya ne tobi hrisaca sica naa, chechaganaya tobi ninuladetu, ti labe hrizabiladche. Nadchie labe, ne nusana ni nacari pala tu qui gudxitidchatu gacaa guendashelari.

El pueblo se sorprendió bastante ante la enérgica resolución de la Princesa y dio su consentimiento para la consumación de la boda.

Al día siguiente el pueblo recorría las calles, y en una gran carroza, BEEU NAYANI iba con sus damas regando flores y frutas. La fiesta tocó el fin y los reyes, príncipes y grandes señores que asistieron a ella, regresaron disgustados a sus reinos.

Algunos de ellos se aliaron contra los zapotecas para lavar la ofensa; pero éstos rechazaron la agresión llevando sus armas a la conquista de los territorios enemigos.

Vereficosé la boda de BEEU YANI con VIGUITURINI, poeta popular de nuestra raza en aquella época. Asistió todo el pueblo, y en ella VIGUITURINI recitó una poesía en donde alababa la belleza de BEEU YANI:
Shpidoono vicaa guvidcha cueeshagalu,
Viguu guela caui ndani guielulu,
Viini nou naquichi ti guiee nashi
Ni ganashineunaa.

*Tomado del Periódico “NEZA” /Órgano Mensual de la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos/México D.F. Diciembre de 1935.