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Thu, Apr


A principios del siglo XVIII, hace más de doscientos años, era muy conocida en Juchitán una familia zapoteca que se apellidaba Piñeda. No se sabe hoy de miembro alguno de ella, de lo cual se reduce que, andando el tiempo, los descendientes convirtieron el apellido en Pineda.

El idioma zapoteco es muy rico. En esta lengua se han hecho cantos y se han declamado bellos poemas. Didxazá, (‘idioma de la gente za’ / ‘lengua de las nubes’), hablaban los constructores de Monte Albán (Dani Beedxe’ – ‘Cerro del Jaguar’) y Mitla, de Dainzú y Yagul; los hombres y mujeres que edificaron Guiengola.

Ignacio Nicolás, conocido en la historia de Juchitán con el apodo de Chéle (valiente), fué tan celebre como Melendre y Binu Gááda; pero más audaz (también se le decía Méxhu Chéle, porque en zapoteco Méxhu es güero o rubio y Chéle mismo parece significar rubio).

Algo para recordar: las cerca de cien mujeres cargando flores multicolores, acaso con menor luminosidad y colorido que los cerca de cien trajes espléndidos que ellas portan, garbosa y felizmente. Cuenta la leyenda que si vas a una vela, y observas detenidamente a las juchitecas asistentes, podrás darte cuenta de que ni uno sólo se repite.

Salina Cruz, Oaxaca (Cortmortaja).- En la búsqueda de nuevos talentos quienes han puesto en alto el nombre de Salina Cruz a través de sus trabajos se llevó a cabo la exposición pictórica “Los Frutos del Psique”.

(1853-Consagración del Istmo de Tehuantepec en Territorio Federal-1855)

Al zapotequizarse el apellido de José Gregorio Meléndez, éste se conoció en nuestra historia local con el célebre nombre de Melendre.