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Tue, Dec

Roy Luis es un zapoteca de Unión Hidalgo, Oaxaca. Tiene como oficio la música, y su fama corre más allá de la región del Istmo mexicano, por la extraordinaria calidad musical de su orquesta. Su padre, don Ignacio, no se queda atrás en cuanto a popularidad, nada más que es menos extensiva, se limita a su pueblo, y se debe no a la música, sino a su prominente nariz.

“En el cerro de Tehuantepec habían muchos jaguares sangrientos que mataban y aterrorizaban a los moradores. Decidieron ir a ver a un famoso brujo huave para pedirle que los liberara de los tigres. El brujo hizo salir del mar una gigante tortuga que se arrastró lentamente hasta el cerro. Los tigres bajaban en dos hileras cuando la tortuga llegó. Fue tal el susto al verla que se volvieron piedras.
Pero también los zapotecas tenían mucho miedo. Pidieron al brujo que se la llevara; y éste, la transformó en una gran roca al pie del cerro”.

La leyenda del guie’bigu de San Blas Atempa

Sí, todos las vieron, todos las hemos visto. Ya algunos con su fantasía les hicieron leyendas y les pusieron nombre a algunas de ellas: guie’ bigu, guie’ xhunaxhi, guie’ niza, etc. Otros su tiempo a la reflexión cuando su paso a San Blas por el portillo de Guichivere o de allá para acá, pero nunca pasaron desapercibidos para los ojos del transeúnte los megalitos de Tehuantepec, al que llamaremos Ca’guiengula sti’ Guisi’i.

Martinez hinojosa TehuantepecValga como epígrafe a nuestro trabajo, el fragmento de la composición musical del jeromeño Luis Martínez Hinojosa, para evocar a esas “cúpulas que tienen cruz” y a los viejos campanarios que complementan la arquitectura de nuestras coloniales iglesias. Y de todas ellas a Guichivere, barrio que “ sabe cantar y que nunca olvidaré”, que forman parte de una de las estampas de los quince tradicionales barrios de Tehuantepec.

Juchitán, Oax.- El escritor juchiteco Germán López San Martín presentará su nuevo libro: una novela que se ambienta en 1866 y alrededor de la batalla del 5 de Septiembre que se titula “Victoria Republicana en Juchitán”.

Juchitán, Oax.- “Los muertos saltan de tumba en tumba” escribe el poeta Macario Matus en un poema dedicado al Miércoles Santo en el panteón de su barrio Cheguigo, ahora él seguramente salta de tumba en tumba platicando con sus vecinos sobre la venida de los parientes, que limpian y colocan flores sobra las fosas de su muertos.

Juchitán, Oax.- El antiguo camino principal de entrada a Juchitán fue el callejón Angélica Pipi, todavía en 1866 en la incursión francesa fue a través de este callejón, Francisco León que se encargó fustigar al enemigo francés antes de llegar a la población, décadas después ya como presidente municipal abrió las actuales calles principales, para la movilización de tropas en este pueblo que solía rebelarse con regularidad.

Juchitán, Oax.- Cuando se erigió la primera iglesia en el Istmo los músicos indígenas se presentaron a ofrendar su cántico a los nuevos dioses, los frailes no les permitieron entrar porque había ya la música sacra traída del otro continente. Aún así los músicos prehispánicos no cejaron en su propósito, hasta que se les permitió tocar sus chirimías afuera de la iglesia, ahí se mantuvieron durante mas de quinientos años.

Juchitán, Oaxaca.- El centro de Juchitán amaneció florecido. Toneladas de flores inundan la plaza principal y un gentío busca entre la oferta los colores y los aromas que habrá de mercar para llevarse al panteón, para ir a visitar a quienes se nos adelantaron en el camino sin regreso. Hoy es Domingo de ramos, tiempo de estar en el panteón del mismo nombre para entregarle afecto a los difuntos queridos.