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Sun, Dec

Existe una piedra en forma de mujer y se encuentra en territorio de Tequisistlán. La historia la resumimos así: a los que pasaban por ahí tiraban piedras pequeñas en un espacio dónde está una piedra que parece mujer acostada.

Lo que en tu niñez viste, oíste; no lo olvidarás nunca, pasarán los años y las imágenes, los sonidos ahí quedan para siempre. El olor de la comida, de la flor al amanecer; el olor de aquel amor- aunque esto no ocurra en la infancia-. Sólo que tampoco se olvida, de ahí lo atinado de la pieza musical de Álvaro Carrillo: Sabor a mí.

La fuerza de sus colores, la magia misma de sus creaciones traen a la memoria mujeres fantásticas, pájaros increíbles, colores indescifrables en un mundo mitológico y onírico de los zapotecas, que permiten volar el pensamiento en absoluta libertad y en completa irreverencia con la realidad.

La fiesta de julio es extensa. Aunque son seis días los principales, de hecho, desde, antes de julio ya el pueblo se ve enfiestado. Ese toque festivo le dan los juegos mecánicos, puestos de tacos y refresquerías.

Jugaban los patrones San Mateo, San Dionisio y San Francisco cargando y transportando a la velocidad del rayo enormes campanas de bronce, las movían como si se tratara de ligeras cosas, parecía que las campanas en sus brazos fueran de muy poco peso; pero cuenta la leyenda que en un descuido a San Dionisio se le cayó una de esas campanas y fue a dar directo en la laguna; el choque con el agua generó un espantoso estruendo que fue escuchado por todos los mareños.

Es día primero de julio. Es de madrugada. Los cohetes retumban uno tras otro el cielo de Tequisistlán. Es costumbre ancestral y todos los oriundos lo sabemos. Por qué años tras años se celebra así el inicio de la fiesta de julio. A las 12 horas hay misa en honor a maría Magdalena, la patrona del pueblo. Al finalizar la misa el trompetista anuncia la participación del primer orador en el atrio del templo.