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Mon, Jun

Tequisistlán tiene más de seis siglos de fundada. Es una comunidad vieja. Impregnada de tintes coloniales. Sus casas, calles y callejuelas lucen anticuadas.

En el año de gracia de mil novecientos sesenta y cuatro, el presidente Mauro Gómez decidió remodelar nuestro antiguo parque central. Fue entonces que mandó hacer aquellas cabezotas de héroes ¿te acuerdas?

La arrogancia del Presidente, Porfirio Díaz facilito la exploración y posterior explotación de mármol y el ónix en Magdalena Tequisistlán. El gusto del presidente, por el fino material, era tal, que lo importaba de Italia. El oaxaqueño ignoraba de su existencia en México.

Los ríos están asociados a los asentamientos humanos. Desde que el hombre se volvió sedentario, es su eterno aliado. Forma parte de la subsistencia humana.

Muchas personas preguntan por las pequeñas tumbas que han encontrado junto a viejos caminos o en algunas capillas o iglesias hoy derruidas.

¿Cómo no hablar de nuestros sones istmeños en el sentido típico, original, que siempre nos emociona, concatenando lo general con la provincia, en dulce recuerdo de nuestra primera impresión? Ni esto es hablar de mentira, ni expresa media verdad. La realidad de los hechos seguirá palpitando siempre donde quiera que se agrupen hombres y mujeres istmeños, y las verdades a medias que van estilizando nuestros sones, con tolerancia de los que debieran empeñarse por conservar su pureza, son las que propagan mixteficaciones que todo zapoteca debiera estar obligado a combatir.

En Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, la conmemoración de la Cuaresma o Nabaana se lleva a cabo en diversas capillas católicas con procesiones, misas, viacrucis, entre otros actos litúrgicos de la iglesia católica.