11
Sat, Jul

Andrés fue un panteonero, un enterrador, de ahí su sobrenombre de Gue’tu’: muerto, difunto. Ndré Gue’tu’, el primero, porque hubo otros posterior, más reciente,

Ma’du’, es como le conocen los zapotecas del Istmo a Magdalena Tequisistlán, antigua capital de la nación chontal, enclavada al oeste de Tehuantepec y a 50 km sobre el camino a Oaxaca. Lugar donde los frailes dominicos edificaron el templo de la Magdalena, para propagar la fe católica entre los chontales, quienes, desde el inicio de la Colonia, se rehusaron grandemente aceptar el evangelio. Sólo abrieron su oído y su corazón A Fray Diego de Carranza, quién curó sus enfermedades y penas, pero a su muerte, se refugiaron nuevamente en lo más intrincado de las montañas.

Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca (Cortamortaja) 26 de febrero de 2020.- Con la imposición de la ceniza en la frente de la fe católica, los zapotecas se alistan para vivir una de las épocas más hermosas del calendario ceremonial y fortalecer su fe.

Y cayó el puente grande
“Dios mío… Santo cielo perdónanos” -exclamaron al unísono aquellas mujeres, en tanto que caían de rodillas sobre la tierra de cerro y se daban fuertes golpes de pecho, para expiar ante el Eterno Hacedor, sus pretendidos pecados.

Pinopiaa fue una princesa zapoteca nacida en Zaachila en 1504. Hija de los Reyes Cosijoeza y Coyolicaltzin, su nombre significa “esencia de la virtud”.

En algunas ocasiones, se ha confundido a dos sacerdotes zapotecos del istmo de Tehuantepec, quienes hicieron su aporte a las causas liberales. Cada uno en su momento y de diferente manera. El uno con arma en la mano, el otro con sotana y discurso combativo y persuasivo, pero iguales los dos en el servicio a la patria.