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Mon, Aug

Muchas personas preguntan por las pequeñas tumbas que han encontrado junto a viejos caminos o en algunas capillas o iglesias hoy derruidas.

¿Cómo no hablar de nuestros sones istmeños en el sentido típico, original, que siempre nos emociona, concatenando lo general con la provincia, en dulce recuerdo de nuestra primera impresión? Ni esto es hablar de mentira, ni expresa media verdad. La realidad de los hechos seguirá palpitando siempre donde quiera que se agrupen hombres y mujeres istmeños, y las verdades a medias que van estilizando nuestros sones, con tolerancia de los que debieran empeñarse por conservar su pureza, son las que propagan mixteficaciones que todo zapoteca debiera estar obligado a combatir.

En Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, la conmemoración de la Cuaresma o Nabaana se lleva a cabo en diversas capillas católicas con procesiones, misas, viacrucis, entre otros actos litúrgicos de la iglesia católica.

Mi tía abuela Elodia Facia, hija de la señora Bonifacia, nació en las postrimerías del siglo diecinueve, vivió más de cien años en el barrio de cheguigo, cerca del río de Juchitán.

Dice la leyenda que san Dionisio tenía un hijo prodigioso y generoso. Tenía una fama de que donde dormía dejaba monedas, que por ejemplo recogía las hojas de tamal y al llevarlas a su casa se convertían en tamales; recogía todo lo que sobraba y se convertía de nuevo en alimento fresco.

Hace mucho tiempo, los zapotecos de Tehuantepec, Oaxaca, vivían muy felices, todos eran cooperativos. Su territorio estaba dividido en tres zonas: Norte, Centro, y Sur. Los hombres del Norte eran muy buenos cazadores, las mujeres buenas bordadoras. Los hombres y las mujeres del Sur trabajaban con maestría el barro, la madera y los instrumentos musicales. Y la gente del Centro se dedicaba al comercio. Sin embargo, un aciago día empezaron a envidiarse unos a otros y a estar insatisfechos con su trabajo. Los dioses del Cielo, que estaban satisfechos con la armonía que reinaba entre los zapotecos, decidieron enviarle a la diosa Tangu Yuh en plan de visita, como observadora.