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Tue, Mar

Los niños tienen la rara cualidad de ver el mundo maravillosamente. Lo que a ojos de un adulto es una simple puesta de sol, para un niño puede ser una conflagración de estrellas o el repentino cierre de un portal a otra dimensión.

“Me sé los textos de la Pastorela, te lo cantaré, en un momento te lo doy. Lo sé. A los doce años lo aprendí. Yo no sé hablar español, solo zapoteco. Mi padre me lo leía y yo lo repetía como loro''.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca (Cortamortaja) 15 de diciembre de 2020.- Soy de Juchitán, tengo 53 años y soy orgullosamente Muxe: Felina Santiago Valdivieso.

Con el sobresalto en mis cejas y el desmayo en mi quijada, me enteré que ya mis sentidos comenzaron a experimentar recuerdos cruzados, como, por ejemplo, cada vez que percibo olfativamente los gases de combustión de los motocarros, mis papilas gustativas recuerdan el rico sabor de los tacos de guisado de res, tal vez esto se deba a que en el lado norte del mercado Jesús Carranza, en la calle 22 de marzo, estos olores se entremezclan.

Nadie molesta a Tomás Cruz, concentrado en recuperar la fuerza que ha perdido estos meses. Cada gesto, cada expresión, parecen parte de un examen que él mismo se impone. Su cuerpo magro, una trenza de músculos heridos, trata de reponerse de la covid. Él pensó que se quedaba inválido. “Es que mira”, dice, “ahorita ya puedo mover la mano, ya puedo agarrar un bote. Pero antes no podía. Me quedé flojo”.