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Mon, Jan

Alejandro nació en la ciudad de Ixtepec, Oax., en el mes de agosto de 1960.Se inscribió en la Escuela Normal del Istmo de su pueblo natal, en esa época fundó un taller literario y editó la revista Vateé en donde aparecen poemas de Esteban Ríos y Amira Martínez, entre otros jóvenes autores de su generación.

Ayer se cumplieron 41 años de la muerte de uno de los grandes investigadores y folcloristas zapotecas del Istmo de Tehuantepec, de Carlos Iribarren Sierra.

Juchitán, Oaxaca.- Luis Sánchez Sánchez “El Viejo Lú Cuxhu” “Viejo cara arrugada”, oriundo de Juchitán, Oaxaca, nació el 25 de agosto de 1932. A la edad de 20 años se inició en la composición como un trabajo comprometido con su única herramienta: la guitarra.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Se bamboleaban los copos de mezquite y de la ceiba impelida por el viento invernal, bajo un raro cielo salpicada de ralas margaritas, cuando alguien advirtió a lo lejos, que se venían aproximando un típico caballero montado en exótico y arrogante corcel, que, conforme se acercaba, causaba asombro por su fino acabado escultural, suceso que llamó la atención de los paseantes en las horas avanzadas de esa noche, que era la de un 5 de mayo.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Heberto Rasgado Ruiz o Heber Rasgado como lo conocimos en la región del istmo, fue desde pequeño un inquino y talentoso Juchiteco, y durante su corta pero fructífera vida dejó huella a su paso, y su legado musical aún sigue en el gusto de la gente de esta tierra zapoteca.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Era un hombre con temperamento fuerte, disciplinado y un tanto impaciente; pero apenas llegaba la guitarra a sus manos, su ánimo era diferente, la metamorfosis que pasaba por su ser lo llevaba a convertir aquellas tardes de música y canto, así era César López Orozco.

Macario:
Se ha nublado la tarde en vísperas de tu sepelio en Juchitán. La humedad del aire trae aromas de yodo de la mar cercana. Tu cuerpo viaja desde la ciudad de México para venir a reposar, fertilizar, a la tierra que vio pasar tu infancia y miró cómo entregaste diez maduros años de tu generosidad, de tu ternura, tus desvelos.