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Mon, Jun

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Gonzalo Pineda de la Cruz fue uno de los más constantes creadores de la música istmeña, dentro de su repertorio existen canciones que aún siguen sonando en nuestros tiempos, como piezas clásicas del son tradicional del istmo.

Mi abuela Leonarda Marín Villalobos, Naa Liona Shxeeme, en sus sabias reflexiones decía que, los viejos tiempos fueron mejores, cuando por las tardes contemplaba los crepúsculos vespertinos, allá en el horizonte. El tiempo le concedió toda la razón a la abuela: ahí está la realidad; ahí está la sociedad con su modernidad haciendo pedazos los valores y caminando en un triste espiral sin fin. La abuela tenía razón, los viejos tiempos en Juchitán fueron mejores, porque se veía con claridad el conocimiento y la práctica de los valores, a la luz de las linternas y de las velas.

Los grandes errores resultantes de las acciones de malos gobernantes, destruyen todo, generan pobreza y miseria, y mientras ellos, los poderosos de la política disfrutan de los recursos mal habidos; son muchas las cosas admirables las que sobreviven gracias a la pasión, el sacrificio y el amor de quienes han sabido conservarlas aún dentro de tantas adversidades.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Pedro Cabrera López “Pedro Baxa” Nació el 19 de octubre de 1929 en Juchitán, Oaxaca, sus padres fueron Manuel Reyes Cabrera “Ta Rey Baxa, y la señora Natividad López, originarias de esta misma ciudad istmeña. Pedru Baxa como fue conocido, contrajo nupcias con Jerónima Castillo Guendolay con quien tuvo siete hijos; Juana, Manuel, Eloísa, Francisca, Adolfina, Naela y Francisco.

Oaxaca de Juárez. Impulsar a la cultura como un producto que se refleje en la economía y abrirse a las expresiones tradicionales al tiempo de estimular las contemporáneas, es la vocación del Festival Cultural del Istmo que en su versión XV se realizará en Juchitán y Ciudad Ixtepec del 14 al 16 de octubre, dio a conocer la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (SECULTA).

Atempa significa en lengua náhuatl “en la orilla del río”. Su fundación data de la época prehispánica, pero a la llegada de los castellanos a tierras zapotecas, este barrio tomó el nombre de San Blas, quien fue un mártir del cristianismo que llegó a ser Obispo de Sebaste en Albania, al sur de Rusia.