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Mon, Mar

Detrás suyo, adosados a una pared cuyo color vio pasar mejores tiempos, penden cuatro fotos, tres de ellas antiguas, donde se ve la sonrisa galana que le ha caracterizado siempre; en una se puede apreciar a un buen mozo en pose de artista, con la guitarra al pecho, como acariciándola, como no queriendo dejar que agarre vuelo sola.

Se desconoce cuándo y cómo fue la primera participación de la delegación de Juchitán en la fiesta de los lunes del cerro, hoy conocida como la Guelaguetza.

Sambo'co'(Paperas) la inmensa mayoría de los pobladores de la región tenían por costumbre que cuando se les inflamaban los ganglios submaxilares ante la falta de médicos y medicinas alopatas optaban si la inflamación apenas empezaba se tomaba de las orejas al enfermo y lo levantaban del lóbulo, en algunos casos se lograba la sanidad y cuando esto no era posible, entonces se optaba por poner sobre la inflamación lodo en estado de descomposición y en cuanto éste empezaba a secarse, se retiraba y se volvía a aplicar nuevamente lo mismo hasta lograr desinflamar los ganglios.

Tehuantepec, Oaxaca.- El próximo sábado seis de agosto en la casa de la cultura Oaxaqueña, en la sala Arcelia Yañis, se presentará el libro catalogo “MIGRANTES” del Colectivo Binnigulaza, dentro del Encuentro Internacional de Fotografía FotOax 2016 que se desarrollará del 30 de julio al 6 de agosto del año en curso.

Tengo en medio de la frente, como si fuera un claro espejo de la memoria, la primera vez que viajé en tren. Andaba por los once años y no era más que un tlaconete avispado, con menos de metro y veinte de alzada. Eran tiempos, lo recuerdo siempre con una enorme sonrisa, en que nos disputábamos la compra de los cuatro ejemplares de una revista especializada en lucha libre, deporte que nunca jamás vi presencialmente, sino cuando un lustro después la televisión llegó a casa.

Roy Luis es un zapoteca de Unión Hidalgo, Oaxaca. Tiene como oficio la música, y su fama corre más allá de la región del Istmo mexicano, por la extraordinaria calidad musical de su orquesta. Su padre, don Ignacio, no se queda atrás en cuanto a popularidad, nada más que es menos extensiva, se limita a su pueblo, y se debe no a la música, sino a su prominente nariz.

“En el cerro de Tehuantepec habían muchos jaguares sangrientos que mataban y aterrorizaban a los moradores. Decidieron ir a ver a un famoso brujo huave para pedirle que los liberara de los tigres. El brujo hizo salir del mar una gigante tortuga que se arrastró lentamente hasta el cerro. Los tigres bajaban en dos hileras cuando la tortuga llegó. Fue tal el susto al verla que se volvieron piedras.
Pero también los zapotecas tenían mucho miedo. Pidieron al brujo que se la llevara; y éste, la transformó en una gran roca al pie del cerro”.

La leyenda del guie’bigu de San Blas Atempa

Sí, todos las vieron, todos las hemos visto. Ya algunos con su fantasía les hicieron leyendas y les pusieron nombre a algunas de ellas: guie’ bigu, guie’ xhunaxhi, guie’ niza, etc. Otros su tiempo a la reflexión cuando su paso a San Blas por el portillo de Guichivere o de allá para acá, pero nunca pasaron desapercibidos para los ojos del transeúnte los megalitos de Tehuantepec, al que llamaremos Ca’guiengula sti’ Guisi’i.