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Sun, Dec

Tiene también un colorido folklórico este acontecimiento en la familia zapoteca. Sus creencias son tradicionales. Para ellos el alma de cada finado viene de año en año a visitar el hogar donde moró en vida y por esto se afanan en adornar elegantemente sus altares poniéndoles múltiples ofrendas.

Francisca y Argelia tienen la misma edad, poco más de cuarenta años. En el centro de Juchitán, se afanan por vender lo que la vida les ha destinado.

Hoy domingo Juchitán amanece con viento ligero y frío; y con ese ruido que traspasa el aire y viene de la Quinta Sección, de la Octava...El ruido ya clásico desde aquel 7 de Septiembre, noche del terremoto : el ruido de la " mano de mono" de La Excavadora" que ya conocemos, que lo tenemos metido en el cerebro. Ya que lo hemos escuchado desde entonces de día y de noche.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Los vientos de octubre han iniciado, el frio acurruca la conciencia y reflexiona la existencia. Juchitán ya no es el mismo desde el 7 de septiembre. El paisaje ha cambiado diametralmente, aquella ciudad inundada de casas de tejas, callejones y avenidas que por estos días en otros años se preparaba para ofrendar a sus fieles difuntos lo mejor de sí. Hoy esa alegría apenas asoma en los labios de los habitantes de esta ciudad, que en un instante lo perdieron todo, menos la identidad y sus costumbres.

Quiero contar una historia, de esas que hacen pensar en la misteriosa identidad del hombre, en donde quiera que haya nacido y en cualquier tiempo. Me la refirió un hombre de pueblo, con lo cual quiero decir que es veraz, que tiene una sabiduría de siglos, no aprendida en libros, sino de oídas.

Para los convites y para la calle, el huipil se lleva colgado de la cabeza por el holán, formando así un resplandor grande sobre la frente.