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Tue, Apr

Dice la leyenda que san Dionisio tenía un hijo prodigioso y generoso. Tenía una fama de que donde dormía dejaba monedas, que por ejemplo recogía las hojas de tamal y al llevarlas a su casa se convertían en tamales; recogía todo lo que sobraba y se convertía de nuevo en alimento fresco.

Hace mucho tiempo, los zapotecos de Tehuantepec, Oaxaca, vivían muy felices, todos eran cooperativos. Su territorio estaba dividido en tres zonas: Norte, Centro, y Sur. Los hombres del Norte eran muy buenos cazadores, las mujeres buenas bordadoras. Los hombres y las mujeres del Sur trabajaban con maestría el barro, la madera y los instrumentos musicales. Y la gente del Centro se dedicaba al comercio. Sin embargo, un aciago día empezaron a envidiarse unos a otros y a estar insatisfechos con su trabajo. Los dioses del Cielo, que estaban satisfechos con la armonía que reinaba entre los zapotecos, decidieron enviarle a la diosa Tangu Yuh en plan de visita, como observadora.

Originario de la segunda sección de la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. El maestro Hebert se inicia desde temprana edad en el aprendizaje de la música autóctona zapoteca (flauta de carrizo, tambor y carapacho de tortuga); posteriormente conoce la guitarra y el piano después practica la ejecución de los diversos instrumentos musicales durante sus estudios de preparatoria.

En una de las inolvidables noches invernales, mi abuela, al final de sus acostumbradas pláticas de sobremesa, nos contó que entre las surianas del Barrio Lima, en Juchitán (5ª Sección hoy), vivió una viejecita adivinadora que estaba considerada como la jefa de las brujas y se llamaba Nazaria Tóohóna. La respetaban por sus conocimientos de artimañas y brujerías y se le temía mucho.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Hace apenas unos cuantos años, cuando el tiempo dio un vuelco inesperado y nos alcanzó la modernidad, aquellos niños que éramos, aun atesoramos en nuestras memorias los juegos infantiles que marcaron nuestras vidas, la mayoría de ellos se han perdido, algunos niños de ahora ni siquiera los recuerdan, sin embargo fueron tiempos muy felices los que nos hicieron pasar durante nuestra infancia. Se acuerdan del juego de las:

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Alfredo Saynes llevo a cabo un trabajo de investigación sobre la flora juchiteca, donde sugiere proteger la riqueza natural del istmo, en seguida algunas plantas y árboles investigados por el juchiteco.