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Mon, Jan

Día del Taxista: nada que Celebrar

Cronicas & Reportajes
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Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Sumido en la más honda de su crisis el taxismo juchiteco arriba a su festejo anual, con el sabor amargo del desastre y la anarquía como último reducto de su sobrevivencia, quedando muy atrás los años de bonanza de este noble oficio.


Hace aproximadamente veinte o diez años, el trabajador del volante debía esperar un lapso no mayor ni menor a las dos décadas para tener derecho a una concesión, el chofer debía de cumplir con ese requisito ininterrumpidamente cuantificable y avalado por los directivos de su gremio para beneficiarse con la anhelada oportunidad de ser propietario de un taxi, dueño de la unidad y la concesión.
Bajo esa premisa jurídica algunos líderes del gremio de ese entonces, se aprovecharon y, varias concesiones fueron otorgadas a familiares, amigos compadres y hasta parejas sentimentales en turno, lo que provocó inconformidades internas y desgajamiento de la unidad en el transporte, quienes hoy no respetan la antigüedad ni el protocolo para el otorgamiento de las concesiones, sumando a este descontento el oportunismo político de algunos líderes, que llevó al sector a una honda división política, resultando moneda de cambio y trampolín para muchos aspirantes a puestos de elección popular, el clientelismo político de lo que significaba el taxismo se pulverizó ante los escenarios electorales.
En plena época de bonanza la mayoría de los “patrones” no trabajaban sus unidades, esta actitud generó el surgimiento de choferes y postureros quienes cubrían un turno de doce horas con una cuenta que oscilaba entre los trecientos cincuenta y quinientos pesos, dinero que se le daba al “patrón”, con la responsabilidad del chofer, de entregar la unidad con el tanque lleno de combustible y su aseo (lavado y perfumado), ese dinero era “libre de polvo y paja”, en la actualidad la cuenta oscila entre los ciento cincuenta y doscientos pesos, con una gran diferencia que los que trabajan las unidades son los “patrones” en su mayoría, dejando muy atrás lo que significaba el negocio del taxi, hoy resulta incosteable e insostenible esta propiedad.
Taxistas Antes Ahorajpg
Los grupos externos coludidos con algunos líderes del gremio provocaron choques ideológicos y partidistas entre los taxistas, tras la supuesta apariencia de mejorar las condiciones de los auténticos trabajadores del volante, oportunidad que no perdieron algunos políticos para atizar el fuego del descontento y salir fortalecidos en sus músculos electorales, los condujo al ingreso de la nueva modalidad de trasporte; los Mototaxis.
La entrada de esta modalidad de transporte a la ciudad ofrecía una nueva alternativa más económica.
A través de la mentira engatusaron al pueblo, vendiendo la idea de que este servicio cubriría las colonias populares, lugares abandonados por los taxistas que muchas veces no querían acudir.
Con un costo muy bajo que ofrecían este medio de transporte para el usuario, generó el apoyo popular y despertó la ambición desmedida de diversos actores políticos que ingresaron un número superior a las mil unidades en la ciudad en una primera etapa de su entrada, sin embargo el número de motos fue en aumento y resultando hoy, imparable.
El nuevo escenario del taxismo se encuentra en una profunda división al grado de llegar a tener entre diez y dieciséis agrupaciones, donde cada agrupación desea que sus adeptos tengan una concesión.
Resulta lamentable, que dentro de la desesperación y auspiciados por la misma autoridad del Transporte, el gremio genere la introducción de nuevas unidades piratas, bajo pretexto de una desobediencia ante lo inconcebible de la actuación de la Secretaria de Vialidad y Transporte del estado.
Esta honda crisis ha llevado a los choferes a sostener que no hay nada que celebrar, pero además resultaría muy riesgoso que el Estado genere condiciones u otorgue la liberación del Transporte, lo que sin duda podría provocar el acabose total de este sector que ofrece su servicio a la comunidad y que se encuentra a una paso de su aniquilación por intereses encontrados.

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