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Un casting a escondidas cambió la vida de Sótera, actriz zapoteca nominada a las Diosas de Plata

Istmo
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No se suelta a la primera, la confianza es importante para que esta adolescente de 15 años se desenvuelva frente a otros, incluso hasta con la mujer que la crió, su abuela. Aun así, Sótera Cruz confía a EL UNIVERSAL que es una chica como cualquier otra, sin más cualidades que la seguridad en sí misma y su capacidad de soñar en que todo es posible en esta vida, con un poco de tenacidad.

A su corta edad tiene algo muy concreto en su mente: ser una destacada actriz y cantante.

En el medio de la actuación ya dio sus primeros pasos con dos largometrajes, el primero lo hizo cuando tenía 11 años como coprotagonista del filme “Guie’ Xhuba”, película bilingüe que se filmó en Juchitán, un año antes del terremoto que lastimó esta ciudad, y que recién se estrenó el año pasado. Meses después, audicionó para el papel protagónico de la película “ El ombligo de Guie’ dani” (2018), del director Xavi Sala.

En los últimos tres años, Sótera ha visto transformada su vida, la tranquilidad quedó atrás, ahora tiene que navegar entre aplausos, entrevistas, alfombras rojas, cámaras y una vida cotidiana como estudiante del segundo semestre en el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (Cobao), además de ser una nieta obediente.

A partir de su última película, su trabajo ha sido reconocido con distintos premios, tal como la mención especial en la categoría Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de Morelia y la reciente nominación, también a Mejor Actriz, al Premio Diosas de Plata 2020, que otorgan los años Periodistas Cinematográficos de México (Pecime).

Sobre la repentina fama, esta joven zapoteca dice que le cuesta lidiar con ella, pero que en el fondo le gusta mucho ver que el esfuerzo que ha hecho se reconozca, así como ver los logros obtenidos en tres años, partiendo de cero, sin saber nada de actuación, tan sólo pura intuición.

“Estoy muy feliz con los logros, porque estos han sido por méritos propios. La primera vez que me paré frente a una cámara no sabía cómo reaccionar, claro que me regañaron varias veces, hasta que aprendí. Ha sido un viaje intenso de aprendizaje. En la segunda película ya estaba más preparada, y así recibí el apapacho de actores que me fueron guiando, así como de Xavi, el director. Lo que tengo claro ahora es que me quiero dedicar a esto, a ser actriz y tengo que estudiarlo”, comenta emocionada y contundente.

Desde los seis años mostraba indicios de querer ser artista, a los ocho años se encontró con la poeta Natalia Toledo y el lingüista Víctor Cata en el taller de zapoteco El Camino de la Iguana, la gran impresión que se llevó de la escritora la condujo a leer poesía, lo que más tarde desencadenó su amor por las letras y el rap.

Hoy, junto con su amiga Didxazá, busca formar un dueto de raperas, las primeras en Juchitán, por lo que aprovechan esta cuarentena por Covid-19 para trabajar en equipo las letras y ensayar los ritmos. Sótera tiene formación musical desde los seis años, cuando su padre la inscribió a clases de piano en la Casa de la Cultura de Juchitán.

Ella se identifica como una persona con mucha iniciativa, lo que se propone, dice, lo obtiene con trabajo: “Me considero una mujer ganadora y segura de mí. Creo que eso es algo que tenemos las zapotecas, todas, la gran seguridad. Mucha gente ha influido en mi carácter, pero tengo iniciativa y eso me ha llevado hasta aquí”, expresa inspirada.

Todo el revuelo que ha causado su último reconocimiento la emociona hasta las lágrimas, pero también confiesa que le asusta tener tanta responsabilidad a tan corta edad, porque se convierte en un modelo a seguir para muchas niñas y jóvenes, así que sólo se limita a decirles que los sueños se cumplen.

“De repente, me escriben chavitos y chavitas diciendo que me admiran, que quieren ser como yo, eso me encanta, pero sí asusta, porque tengo que ser buen ejemplo. Creo que ahí voy, mostrando que sí podemos llegar lejos, luchando por los sueños”, afirma.

Como anécdota quedó aquella mentira que le dijo a su abuela para poder asistir a escondidas al primer casting que la llevó a incursionar en el cine a los 11 años. Hoy, su abuela aplaude orgullosa los primeros logros de Sótera, ella sólo se sonroja e intenta seguir trazando su futuro en el cine a pasos lentos, sin prisa.