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Tue, Sep

Don Aurelio, ejemplo de fortaleza y trabajo, casi medio siglo vendiendo nieves oaxaqueñas en las calles de Tehuantepec

Istmo
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Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca (Cortamortaja) 15 de septiembre de 2020.- Pasaba el mes de agosto y se me hizo extraño no escuchar al señor Aurelio ofreciendo sus paletas, -le pregunté a mi hijo si el señor seguía vendiendo- "Creo que ya no, no lo he escuchado", respondió.


Pensé lo peor, que quizá se contagió de COVID-19 y no lo soportó, pues con los achaques de la edad, a sus 67 años y con una enfermedad del riñón que me dijo sufre hace un par de años, podría haber fallecido.
¡Con razón don Aurelio se me hacía conocido! -siempre exclamé- Hasta que uno de esos tantos días en que le compramos paletas, nos contó que después de vender nieve durante 44 años, fue hasta el 2019 que comenzó con la vendimia de paletas y bolis, creo que por la edad ya se le complicaba la elaboración y por ello decidió comenzar con algo más práctico.
El abuelo aún recorre las calles de la ciudad, pero ya pocos kilómetros, sobretodo, en el barrio Lieza, San Juanico y Santa María, si bien las recorrió con su triciclo durante casi medio siglo, ahora lo hace a pie y valiéndose de su voz para ofrecer sus productos.
¿No le da miedo salir por la COVID? Pregunté, “pues sí, pero ¿Qué le voy a hacer hija? Tengo que vender diario para poder comer junto a mi esposa, asentó.
Al principio de la pandemia, regalé a Don Aurelio unos botecitos de gel antibacterial y expliqué cómo debía usarlo, que tuviera sus cuidados cada que cobrara y tocara monedas y billetes, ahora a don Aurelio lo verás en las calles con su cubrebocas, tomando las medidas necesarias para terminar sus productos antes de las 4 de la tarde.
Aurelio es originario de San Miguel Tilquiápam, Oaxaca, pero llegó a Tehuantepec en 1970 con la finalidad de trabajar, ya que en su localidad no había fuentes de trabajo, y fue aquí donde contrajo nupcias, y del matrimonio tuvo cuatro hijos, ya todos independientes, viven aparte con sus esposos e hijos, ahora solo vive con su esposa, y continúa trabajando para llevar el sustento, don Aurelio sin duda, un ejemplo de fortaleza, trabajo y perseverancia.