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Rosa Guerra; mujer zapoteca que enfrenta a la muerte en tiempos de pandemia.

Istmo
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Juchitán de Zaragoza, Oaxaca (Cortamortaja) 29 de octubre de 2020.- Para doña Rosa Guerra Vásquez quien es vendedora de flores típicas para el Día de muertos en esta ciudad, la limitante que mantiene la pandemia en la población la ha dejado marcada económicamente.

La mujer de 60 años de edad y quien es vecina de la tercera sección de esta población, con esfuerzo y gracias a la ayuda de una silla de ruedas que le permite movilizarse, decidió en esta ocasión literalmente enfrentar a la muerte y es que por un lado lleva a cabo la venta de flores de cempasúchil y cresta de gallo que adornarán hogares de familias enteras que esperan ansiosos la llegada de sus fieles difuntos y por otro lado, se expone totalmente a ser atrapada por un virus mortal que no está dando tiempo a nada y a nadie, menos a personas vulnerables como Rosa Guerra que padece ya de algunos malestares propios de su edad.

Con 13 años en este oficio que le ha permitido llevar el sustento a su hogar, principalmente cuando su esposo se encuentra sin trabajo, doña Rosa agradece a Dios la dicha de contar con la fuerza necesaria que le permite ante esta contingencia, mantener el temple de mujer guerrera que, aunque reconozca siente miedo, no la deja darse por vencida.

Los tiempos no son buenos ha dicho Rosa, quien a pesar de llevar acuesta varios años de trabajo y haber vivido ya diferentes situaciones como la del pasado terremoto del 7 de Septiembre de 2017 que también freno bruscamente la venta de sus productos, esta contingencia sanitaria definitivamente ha superado por mucho el daño a su economía familiar, lo cual es lamentable pues ya con su avanzada edad y poca movilidad, la búsqueda de unos pesos “para pasar el día” como dijera ella misma, se ha vuelto más complejo.

“Hay poca venta, la gente no quiere salir porque tiene miedo de la enfermedad qué hay ahorita, apenas si logro vender un racimo de flores si es que pasan por aquí por donde estoy sentada” señala Rosa a la vez que mira a su alrededor en busca de personas que quieran comprarle flores y como si al mismo tiempo se preguntara cuando acabara el mal.

Así como Rosa Guerra muchas personas más siguen luchando por salir adelante, por reactivar la economía en la ciudad y en sus hogares, con lo que queda de sus familias pues no hay que olvidar que son muchas las vidas que este virus se ha llevado y aún continúa haciéndolo.
Para mujeres valientes como Doña Rosa Guerra Vásquez la vida y el trabajo deben de continuar, esto a pesar de enfrentar a la muerte en tiempos de pandemia.