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"QUE NO TERMINE SIENDO SOLO UNA CARTA DE BUENA VOLUNTAD” “Preocupa que Declaración de Los Pinos sea otro doble discurso”

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La poeta y activista zapoteca explicó que para que esta buena intención tenga efecto es indispensable combatir la discriminación, la burocracia y el paternalismo; la Secretaría de Cultura debe incorporar a la SEP y a SHCP, dice.

Entrevista Irma Pineda, representante de pueblos indígenas ante la ONU

El pasado 15 de julio, autoridades de la UNESCO y de la Secretaría de Cultura federal presentaron vía remota el texto final de la Declaración de Los Pinos (Chapoltepek), que es resultado de las reuniones de Alto Nivel “Construyendo un Decenio de Acciones para las Lenguas Indígenas”, que en febrero pasado convocaron en el Complejo Cultural Los Pinos a más de 500 funcionarios, representantes indígenas y de organismos internacionales, para establecer acuerdos en torno a la protección de las culturas y las lenguas indígenas de cara al Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas que tendrá temporalidad entre 2022 y 2032. / Al respecto del documento, que insta a los Estados Parte a preparar políticas públicas inclusivas en todos los rubros con los pueblos y lenguas indígenas, y a designar presupuestos para este cometido, El Economista conversó con la poeta y activista zapoteca Irma Pineda, quien además es representante de los pueblos indígenas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y quien estuvo presente en la reunión de Alto Nivel.

“Espero que no termine siendo, como en otras ocasiones, una carta de buena voluntad nada más, porque no hay un proceso vinculante, no hay nada que obligue a los gobiernos a asumir un compromiso real para hacer un trabajo en favor de las lenguas. Me preocupa que pueda haber un doble discurso, como lo ha habido a lo largo de los siglos en el país; es decir, que por un lado nos digan que sí a las culturas y lenguas indígenas, se simule un reconocimiento y los apoyos, se creen instancias y hasta se hagan legislaciones, pero nada pase. Estamos cansados de los discursos, cuando en realidad, en la práctica, el Estado no está efectuando muchas cosas que dice, y que además están en las leyes”, argumentó.

Explicó que el país tiene leyes puntuales que hablan del reconocimiento de los pueblos indígenas y obligan al Estado a fortalecer las lenguas y a su población. Por ejemplo, el Artículo 2º Constitucional dicta el reconocimiento de los derechos, la autonomía y la inclusión de los pueblos indígenas, y el Artículo 3º que, con la reforma del 2019, incluye una educación plurilingüe e intercultural.

Sin embargo, dijo que para que una buena intención como la de la Declaración pueda funcionar, a la par el Estado debe de trabajar tres acciones que solamente de llevarse a cabo permitirán el avance en favor de los pueblos y lenguas indígenas: uno, trabajar en el desplazamiento de la discriminación, “porque eso es lo que ha matado las lenguas. Si no fuera por la discriminación, no habría la idea de tener un solo país con una sola lengua y una sola cultura”; dos, combatir la burocracia, porque, aseguró, “disfraza con asuntos burocráticos la discriminación desde el Estado y la buena voluntad para aplicar las leyes que ya existen”; finalmente, la erradicación de “un centralismo paternalista” que ha impedido la autonomía de los pueblos en cuanto al desarrollo de sus proyectos lingüísticos o educativos, porque “a los indígenas se nos sigue viendo como menores de edad, como incapaces de generar proyectos autónomos”.

Opinó que dentro de la Declaración hay pasos innecesarios, al menos para el caso del Estado mexicano, como lo es la investigación para un diagnóstico de las lenguas y las causas de su desaparición. “Es una pérdida de tiempo porque ya sabemos por qué desaparecen. Lo que hay que hacer es actuar inmediatamente para evitar que las que ya están en agonía terminen de morir”.

Asimismo, consideró que será fundamental que las autoridades de Cultura detonen un proceso transversal que incluya a otras instancias de gobierno, como las secretarías de Educación Pública y de Hacienda y Crédito Público.

En especial consideró que la SEP debe asumir los objetivos como suyos, “porque la educación ha sido la principal etnocina y ahora consideramos que puede ser la reivindicadora de las lenguas. Es decir, si vemos que nuestras lenguas están insertas en el sistema educativo formal, nosotros mismos las revaloramos, entonces les darán la misma importancia que tiene el español. Así como hemos demandado la perspectiva de género y priorizar el bien superior de la infancia, creo que ya estamos en el punto en que tenemos que pensar en políticas transversales y con perspectiva indígena”.

En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:

Artículo 2º, párrafo quinto: El reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas se hará en las constituciones y leyes de las entidades federativas, las que deberán tomar en cuenta, además de los principios generales establecidos en los párrafos anteriores de este artículo, criterios etnolingüísticos y de asentamiento físico.

Apartado A: Esta Constitución reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades indígenas a la libre determinación y, en consecuencia, a la autonomía para:

Fracción IV: Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad.

Artículo 3º: Toda persona tiene derecho a la educación (...).

Fracción II, inciso e, párrafo cuarto: “En los pueblos y comunidades indígenas se impartirá educación plurilingüe e intercultural basada en el respeto, promoción y preservación de patrimonio histórico y cultural”. (Inciso adicionado DOF 15-05-2019)