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PRI 90 años: la misión imposible de la credibilidad

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CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El próximo 4 de marzo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) cumplirá 91 años de los cuales 76 gobernó el país.

Es uno de los partidos que ha tenido el mayor número de presidentes en el mundo y también de los que ha tenido mayor número de casos de corrupción. En la última elección le costó perder ante el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) creado y encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
Se espera que en la celebración de su aniversario se dé a conocer la convocatoria para la elección de la nueva dirigencia nacional y para la cual hay un grupo de cinco aspirantes. Pero detrás de todos y cada uno de ellos, permanece aún la sombra del expresidente Enrique Peña Nieto quien habrá de ser un factor determinante en el rumbo del priismo.
La nueva dirigencia habrá de enfrentar el derrumbe que sufrió en la elección federal pasada que dejó al partido no sólo en el tercer lugar como fuerza política, sino en una crisis estructural que lo tiene pasmado sin saber qué rumbo tomar para recuperar dos aspectos fundamentales: seriedad y credibilidad.
Este año el PRI tiene dos compromisos. El primero realizar una asamblea nacional en la que se contempla cambiar la dirigencia que actualmente lleva a cuestas la senadora Claudia Ruiz Massieu Salinas y, al mismo tiempo, dar los primeros pasos para una reforma profunda que algunos piden sea una refundación de fondo que incluiría además cambiar de nombre.
El punto clave para la elección de la nueva dirigencia es si habrán de elegirla por voto abierto a la militancia, lo cual se ve poco probable porque se requiere de una organización amplia y costosa y, además, no se tiene un padrón de militantes puntual para un proceso abierto como el que se plantea. De ahí que seguramente veremos el uso de los métodos de la elección por asamblea o por delegados políticos.
A la vista hay cinco aspirantes a dirigir el partido: el senador y exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega; el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz; el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno; y el exrector de la UNAM y exsecretario de Salud, José Narro.
En el interior del PRI ven con preocupación el perfil de los candidatos porque difícilmente ven que puedan recuperar la confianza ciudadana pues tienen un historial de claro oscuros en su paso como gobernantes, haciendo del uso del poder público un negocio particular. Es decir, tienen manchas de corrupción que no se olvidan ni se borran en la memoria pública.
Entre algunos priistas integrantes de la cúpula no rechazan la posibilidad de inclinarse por el exrector de la UNAM, José Narro, que no tiene un historial negro como sus compañeros de partido. Y aunque algunos miran con cierta preocupación su edad de 70 años, otros más soslayan esto aduciendo que tiene más posibilidades de acercarse a dialogar con la sociedad que sus otros contrincantes.
Aunque también hay un sector que se inclina por el gobernador de Campeche conocido como Alito y que tiene un apoyo fundamental: el de Peña Nieto a quien le operó que se quitaran los candados estatutarios para que se eligiera a José Antonio Mead como candidato presidencial ciudadano.
Sin embargo, se ve difícil que Alejandro Moreno cumpla lo que buscan los priistas, recuperar la credibilidad y la confianza ciudadana, que la población los mire con seriedad y crean que sí están dispuestos a cambiar.
Porque la meta fundamental de este proceso de profunda reforma en el PRI va acompañada de la elección de un líder que ayude a construir una nueva imagen del partido que remonte el historial de malas actuaciones, negocios mal habidos, malversación de fondos públicos, vínculos con el crimen organizado o alianzas con personajes cuestionados de muchos de sus miembros.
Por cierto…El reto o el desafío del PRI ahora es muy diferente al del 2000 y el 2006 cuando perdieron la presidencia de la República. En aquellas elecciones aun conservaban un buen número de gubernaturas, presidencias municipales y diputaciones locales. Hoy, con apenas nueve millones de votos conseguidos en la pasada elección del 2018, tiene 12 gubernaturas de 32, 47 diputados de 500, 14 senadores de 128, 550 presidentes municipales de 2011 y 184 diputaciones locales de mil 123.