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La Legión de Cristo goza de un poder desmedido en Cancún y varias poblaciones de Quintana Roo. La prelatura Cancún-Chetumal, a cargo de los legionarios desde 1970, ha servido a la congregación religiosa para refugiar a sacerdotes acusados de pederastia o para desterrar a algunas voces críticas dentro de su comunidad. También se han apropiado de terrenos públicos y proyectan construir una basílica que podría tener un fuerte impacto ecológico. Todo esto ocurre con la complicidad del Estado y bajo la siniestra presencia de su fundador, el fallecido Marcial Maciel.