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Sat, Apr

Damián Gerardo: artesano muxe, muxeidad y muxe amor

Oaxaca
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Ser un artesano muxe y estudiar una carrera es posible, pero hay un precio que pagar: dejar a un lado la muxeidad.

Damián Gerardo es un artesano muxe. Siempre lo ha sido. Cuando llegó a Estado de México a estudiar decidió que primero diría que era un chico gay, porque también lo es, pero una vez que Damián se siente cómodo, entonces habla de su muxeidad.

Primero lo primero: ¿qué son los muxes? La palabra ‘muxe’ es un término zapoteco que significa ‘mujer’.

«Así se nos denomina en Juchitán de Zaragoza. Es este hombre que biológicamente nace con los genitales masculinos, pero se desenvuelve y adopta actividades o roles, por así decirlo, de la mujer. Es decir, el bordado, la comida tradicional, entre otras cosas».

Se dice que los muxes son el tercer género, al menos en el sur de México, específicamente en Oaxaca. Al igual que en el inglés, en zapoteco no hay géneros gramaticales. Por lo tanto, los muxes no se han visto en la necesidad de definir si ‘son más hombres o mujeres’. Simplemente son muxes.

«Cuando tú vas a Juchitán, te preguntan “¿qué eres?” y respondes “muxe”. No tienes que decir si eres el muxe o la muxe. Simplemente muxe».

La manera correcta de referirse a los, las y les muxes siempre dependerá de cómo prefieran ellxs que les llamen. En este caso, utilizaremos —en su mayoría— ‘los’, pues es el pronombre que Damián utilizó durante la entrevista. 

Respeto a los artesanos muxes

Todavía existe mucho machismo en Oaxaca. Pero, de alguna manera, los muxes se han ganado el respeto de la comunidad. En su mayoría, los muxes son más visibles en Juchitán. Pero ¿qué pasa en Juchitán o en Tehuantepec y la región del Istmo en general?

«Se ha creado esta falacia de que Juchitán es el paraíso de los muxes y la verdad es que no. A los muxes también nos matan, también nos critican, nos violan. Sí somos visibles, pero nos hemos ganado el respeto de la comunidad y de las personas a través de nuestro trabajo».

La mayoría de los muxes son artesanos, tal es el caso de Damián. Es así como han logrado ganarse su lugar en la comunidad. Y, aunque principalmente se localizan en Oaxaca, también hay muxes en otros estados de México.

«A veces pasa que nos sentimos extraños con nuestro cuerpo. Hay muchas hermanas que han hecho el cambio de ya no estar siempre de varón. Pero como todavía no es bien visto en todos lados, ya no pueden seguir estudiando. En las instituciones educativas a veces todavía no se permite eso».

Esta es una de las razones por las que muchxs muxes optan por aprender un oficio, como el bordado. Asimismo, también hay quienes, como Damián —que es un artesano muxe—, estudian una carrera. 

Siguiendo las reglas

Pero claro que ser muxe y decidir estudiar una carrera no es algo fácil. De alguna manera, lxs muxes tienen que renunciar —al menos por un tiempo— a su esencia.

«Es difícil porque siempre tenemos que cumplir con el estándar de estar de varones. Aunque queramos andar con el cabello largo y huipil, es muy difícil porque de cierta manera no te permiten ser tú».

Dejar a un lado su muxeidad es el precio que los muxes tienen que pagar si quieren ser algo más que artesanos. 

«Cuando llegamos a la ciudad, tenemos rasgos que nos hacen ver diferentes y que nos hacen notar que somos de Oaxaca. No es que reneguemos de nuestra identidad como muxes, sino que simplemente lo que buscamos es estar bien. Nos queremos evitar todo este rollo de la discriminación».

La diversidad dentro de la muxeidad

Hay muxes gays, muxes lesbianas, muxes trans… pero, cuando están en su comunidad, todxs son muxes, a secas. Es cuando migran a las ciudades que se ven en la necesidad de definir su identidad de género. Pero no porque quieran, sino porque esa es una de las maneras en las que pueden protegerse de la discriminación. En el caso de Damián, él sabe que con su círculo cercano se puede desenvolver como muxe.

¿Quiénes sí pueden ser muxes?

Hay todo un dilema alrededor de esto. Se dice que es muxe aquel que habla la lengua zapoteca, viene del Istmo o que es artesano. Pero, hoy en día, especialmente en el estado de Oaxaca, hay muchas personas que se están identificando con el término ‘muxe’. 

«Las hermanas muxes, nuestras matriarcas, aceptan que se involucren en la cuestión de la muxeidad siendo de Oaxaca. Hay otras personas de Guadalajara o Monterrey que quieren adoptar este término y, hasta cierto punto, se les permite, pero ser muxe depende de lo que aportas a tu comunidad».

Y sí, también hay personas que toman la muxeidad como un performance e igualmente es válido. La muxeidad no se le niega a nadie. Lo que sí, es que este tema se está trabajando entre muxes. De momento, cualquier persona que se denomine como muxe es bienvenida.

Nace una flor, nace un artesano muxe

Damián Gerardo nació en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, pero a partir de los 5 años vivió en Pinotepa Nacional. Su abuelita siempre lo supo: Damián sería muxe.

«Se dice que cuando nace un muxe, nace una flor. Un muxe nace oliendo a flores».

Damián creció hablando mixteco y, desde los 4 años, aprendió el arte del telar de cintura. Pero, a diferencia de regiones como Juchitán, en la Costa Chica no era muy bien visto que un hombre haga telar. A pesar de esto, su abuela y su mamá le enseñaron este oficio.

Cuando Damián cumplió 15 años, empezó a sentirse extraño. Nunca le gustó jugar con los varones. De alguna manera, siempre les tuvo miedo a los hombres.

«Eran muy pesados, muy rudos. Yo le tenía mucho miedo a los hombres porque yo era muy delicado. Una vez fui golpeado por varones».

Su papá también era un hombre muy violento. Sin duda, esto también influyó en los miedos de Damián. Pero, después de ir a terapia, Damián se empezó a dedicar más al telar de cintura, su arte. 

Una vez que Damián terminó la preparatoria se mudó a Chimalhuacán, en el Estado de México. Y, justo como lo temía, no fue nada fácil. Especialmente porque no hablaba bien el español.

«Hablaba como un costeño. Y como la mayoría de las veces hablo en mixteco, sí fue un poco difícil».


Preservando la riqueza cultural

Damián Gerardo estudió la carrera en Comunicación y Cultura en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Actualmente está haciendo su tesis, que es una propuesta para crear una aplicación que ayude a preservar el idioma mixteco de la costa. Nuestro artesano muxe favorito se dio cuenta de que, específicamente en Pinotepa Nacional, la lengua mixteca se ha ido perdiendo. ¿Y qué mejor manera de abordar este problema que encaminar y dedicar su tesis a buscar soluciones?

«Mis ancestros ya me heredaron una riqueza cultural muy grande. ¿Y qué mejor manera de yo devolverles el favor que preservándola y que las nuevas generaciones no la pierdan?».

Si de algo está seguro Damián, es de que, tanto por sus raíces zapotecas como mixtecas, está aportando algo. De alguna manera está poniendo su granito de arena. Sin dejar a un lado el hecho de que es un artesano muxe y que su muxeidad siempre formará parte de su esencia, Damián tiene en mente preservar su cultura y sus raíces.

De hecho, una vez que termine su tesis, Damián tiene en mente hacer una maestría en Antropología Social. Y, si puede hacerla en Oaxaca, ¡mejor aún!

«Me gustaría poder mostrar la realidad de cómo vive un muxe, cómo sufre un muxe. Hablar también de cómo el muxe no puede enamorarse y cómo muchas veces no puede ser feliz».

Muxe amor

A diferencia de muchxs muxes, Damián ha tenido la oportunidad de estudiar. Ahora está más convencido que nunca de que tiene mucho que aportar a su comunidad y, ¿por qué no?, ¡al mundo!

«Ser muxe es algo muy especial. Muchas hermanas hemos trabajado por eso. También está la idea de que un muxe siempre tiene que ser trabajador y aportar a la economía. Pero cuando se trata del amor, el muxe no puede ser feliz hasta cierto punto».

Lxs muxes son la cara de la diversidad indígena y, sin lugar a dudas, se han ganado un lugar muy especial dentro de la sociedad. Y no solo porque ‘lucen bonitas’, sino por su talento y el sinfín de lecciones de resiliencia, diversidad y aceptación que nos han brindado. Lxs muxes merecen todo nuestro respeto y admiración porque son el claro ejemplo de que no solo existen hombres y mujeres, sino que también hay muchísimas posibilidades in between.

Damián Gerardo es un artesano muxe. Él también es ella, Xaneri, que significa ‘diosa del amor’ o ‘princesa del bosque’ en otomí. ¿Qué te pareció su historia? ¡Cuéntanos en los comentarios!