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Tue, Dec

La respuesta que el Sumo Pontífice de la iglesia católica le dio al presidente por conducto de la señora Beatriz de López Obrador, respecto al perdón que se le pidió al Vaticano “por los agravios cometidos por los religiosos españoles durante la conquista”, fue diplomática, escueta y contundente: “No se canse...y siga adelante”, dijo en su misiva el Santo Padre. Solo don Francisco sabe el sentido exacto de su respuesta, lo cierto es que no aludió el fondo del asunto y más bien, reiteró con un No al requerimiento del jefe de gobierno mexicano.

La prestigiada Barra Mexicana de Abogados, juristas reconocidos, investigadores que han hecho del estudio de las Leyes y el Derecho una tarea notable, periodistas y comunicadores reconocidos por su talento e independencia en su desempeño, gente que analiza y razona, etc., han vertido su opinión, en contra. Es decir, cuestionando lo que 6 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación votaron: Si es constitucional o no, la consulta para enjuiciar a los expresidentes de la República.

Estás de acuerdo o no, en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas durante los pasados años por los actores políticos, encaminados a garantizar los derechos y la justicia a las posibles víctimas? Es la pregunta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación redactó y aprobó, eliminando la que planteó el presidente López Obrador y que servirá para la consulta al pueblo a llevarse a cabo eventualmente el primer domingo de agosto de 2021

Año de 1982, último Informe de José López Portillo, desde la más alta tribuna de la nación, con lágrimas, de cocodrilo claro, hizo una vehemente proclama: “ya nos saquearon, no nos volverán a saquear” y de inmediato sin esperar que el aplauso servil cesara anunció la “nacionalización de la banca”.

Las renuncias en el equipo del presidente López Obrador se están dando ya de forma recurrente. Ya muchos, por sus razones personales, están abandonando el barco. Es que el capitán no escucha a la otra parte, importante, de la tripulación. Es que no quiere quien alerte sobre los riesgos, en este caso los servidores con capacidad de iniciativa. Quiere súbditos, que acaten órdenes sin replicar. Las renuncias, como en otros tiempos, se aduce, aparentemente que son por “razones” personales.