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Mon, May

¡¡ Hay guiee chaachi…guiee chaachi, desde cuándo y quienes perdiendo su dignidad trituran tu inocencia de flor con suave aroma de mayo, cada vez que te ensartan en delgados hilos, y te convierten en collar para adornar los cuellos y pechos de hombres y mujeres, viles mortales, que solo te merecerían fuera del mundo terrenal por tanto daño que le hacen a sus prójimos con sus hechos.

Han sido tantos los golpes que le han dado, y tan fuertes los dolores que sus propios hijos le han causado, que en definitiva dejó de creer en los milagros; es por ello que, cuando le dijeron que había la posibilidad de, al menos convertir en realidad una parte de los dos sueños que tuvo, sonrió y cerró los ojos, como queriendo hacer un esfuerzo para recordar algo de lo que ciertamente había soñado.

El 10 de Mayo es un festejo nacional, es el día dedicado a la mujer, que no mide esfuerzos, sacrificios. Hace frente al trabajo de casa, que llaman doméstico. No hay descanso, no hay día festivo para la madre. El desayuno, el licuado, el jugo para los hijos, su ropa lavada y planchada y luego su súplica que el niño no deje de llevar la fruta picada. El sandwich para el recreo. No se fija en la falta de gratitud emotiva del hijo que sirve. Eso no le preocupa! Lo importante es que el hijo vaya con algo de comer y de beber. 

Lejos, lejos quedan los días en que en Juchitán el agua salía con presión al abrir una llave y se tomaba directa para beber…limpia cristalina, fresca; o se encontraba a flor de piel al perforar un pozo y –en tiempo de lluvia-, corría sin freno por calles y callejones inundando todo, tomando por sorpresa muchas veces a las familias que recogían ropa, enseres o lo que podían, para colgarlo en hamacas colgadas de los travesaños de madera de las casas tradicionales o ya de plano –en el peor de los casos- se subían al techo cuando el agua cubría casi por completo sus hogares.