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Sun, Jul

Fin de Fiesta

Opinion
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Hoy tocaría fin las fiestas de Mayo de Juchitán, ayer sábado sería la última Vela, la de Cheguigo, la de mi barrio o Sección Octava. Y ayer fue el nacimiento de Saúl Martínez el Trovador del Recuerdo, en 1914. Hijo de Na Lipa Fili, que al enviudarse de Ta Filemón Martínez, siguió viviendo en la calle Pino Suárez donde nació don Saúl, el gran tocador de guitarra, que a los 10 años ya tocaba bien ese instrumento, habiendo recibido clases con su maestro don Gilberto Orozco - Ta Betu Báa'nu-, escritor que vivió en la calle 5 de Mayo, aquí en Juchitán, autor de un bello libro Tradiciones y leyendas del Istmo, editado en 1946.

Donde aparecen sus hijas vestidas de enagua de holán y huipil bordado, mostrando un traje istmeño para novia- en fotos blanco y negro-. Les decía que hoy tocaría su fin las fiestas de Mayo: Fiestas Titulares de Juchitán en recuerdo de aquel decreto presidencial que salió publicado el 29 de Mayo de 1853; habiendo inundado la noche del 28 un rumor intenso de cantos de búhos el cielo de aquel Juchitán, de los partidos rojo y verde. Siendo José Gregorio Meléndez del partido conservador, rojo, y muere en la mañana del 29 de 1853.

El decreto declaraba Territorio libre al Istmo. Ahora como fin de fiesta de mayo recuerdo Los Caballitos, La rueda de la fortuna, la silla voladora; que estos juegos se situaron cada año en el Centro, entre La Casa Chema y la farmacia San Vicente del médico espinaleño Javier Fuentes Ordóñez. Y lo que duraba el caballito, en su función era lo que duraba una melodía en aquellos discos de acetato negros y la música?...Era marimba de Chiapas, de ahí mi gusto por la marimba, ya que los dueños de los juegos, eran chiapanecos, don Celerino Suárez, y sus hijas y sus yernos, sobretodo sus hermosas nietas Catalina y Flor, esta última de ojos profundamente azules.

Que atendía cada quien su caseta de Choco Milk, que para mí al beber un vaso espumoso con polvo de canela rociado, me sabía a gloria; claro! Que en esto va la belleza admirada en Flor. Alrededor del parque Benito Juárez, estaban las canicas grandes- mboó-, y el número del hoyo, que sumados indicaban el premio; estaban los pescaditos, tiro al blanco...Y muchas mujeres enfrente del Palacio municipal vendían ciruelo, mango, nanches curtidos en alcohol que llamamos Curados.

La fiesta de mayo duraba medio mes. Y las taberneras se situaban en medio del parque y eran muchas. De modo que al entrar Junio dejaban tapizado de corcholatas de cervezas todo el parque y calles aledañas. Enfrente de lo que hoy es Farmacia del Ahorro, y de lo que fue la Casa Ferra había ahí una barda alta y vieja de ladrillo, que con el tiempo fue carcomido ayudando en esto el abundante orín que ahí los de la fiesta hacían sus necesidades. Más tarde un tal Tin Torres levantó ahí una construcción moderna que fue con el tiempo sucursal de un Banco- construcción también afectada por el terremoto-.

De todo este ambiente de fiesta recuerdo con emoción la carpa de los Títeres, que eran rostros pintados de personas- dos-, que mantenían un diálogo ante un micrófono y simulaban en pantalón dos pequeñas piernitas y pies que azotaban sobre el tablado. Qué recuerdos! Aquellos de la fiesta de Mayo. El viento que con Octubre llegó los convirtió en polvo, y tomó rumbo al Sur, por ahí donde el río de Juchitán gira hacia el sureste donde torna en caracol que canta ondeandose como un pañuelo al aire. Buen día mis amigos. Cuídense!